Celia Bolañez logró transformar una situación adversa en ayuda solidaria

La vecina creó el Comedor Luz Milagros del barrio Santa Marta hace nueve años, luego de sufrir un episodio de mala praxis en el parto de sus mellizos, que quedaron con discapacidad. Esa situación la empujó a ayudar a los chicos que más lo necesitan.

“Desde chica soñé con tener un comedor. Siempre le decía a mi papá lo importante que es lograr lo que uno se propone”, recuerda Celia Bolañez (36) que hace nueve años decidió transformar una situación difícil en ayuda solidaria.

“Mis mellizos sufrieron mala praxis en el momento del parto y uno de ellos es no vidente y el otro tiene una válvula en la cabeza porque de bebé se contagió meningitis”, recordó sobre ese episodio que le cambió la vida en varios aspectos ya que fue clave para tomar la decisión de crear el Comedor Luz Milagros que hoy recibe a más de 70 niños de todas las edades en Santa Marta.

“Ser mamá de nenes con discapacidad me dio el valor de crear este espacio que es mi motor. Con mi marido lo llevamos adelante. En principio funcionó en casa, pero hace un tiempo encontramos un lugar más amplio para ofrecer la comodidad necesaria a los vecinos”, explicó Celia que además de sus mellis tiene cuatro hijos más.

VOLUNTAD Y PERSEVERANCIA. Sin que le sobre absolutamente nada, ella decidió llevar su sueño adelante y lo logró gracias a su fuerza y a su lucha por ayudar al prójimo. Su marido y unas cinco mamás del barrio colaboran de lunes a viernes para que el comedor pueda seguir abriendo las puertas. Las necesidades siempre están, pero Celia aseguró: “No hace falta tener dinero para ayudar”.

El nombre del comedor surgió tras el fallecimiento de la hija de una vecina del barrio: “La nena se llamaba Luz Milagros y quise hacer un homenaje a esa mamá luchadora y a su hija”. Desde que abrió el espacio solidario, muy pocas veces tuvo que cerrar ya que siempre recibió la ayuda del Municipio de Lomas y de personas que colaboran con Celia para que su sueño siga adelante.

En O’Higgins 1820, Santa Marta, Celia brinda a las 17 la merienda y a las 20 un plato de cena para que “nadie se vaya a dormir con hambre”, como ella misma recalca.

UNA TAREA RECONFORTANTE PARA EL CORAZÓN. Estar presente todos los días en el comedor es lo que más gratifica a esta vecina del barrio Santa Marta porque no sólo brinda un plato de comida, también contiene y está dispuesta al diálogo y a dar los mejores consejos a los niños y a las madres que van a su comedor.

Sobre lo que sueña para su futuro, Celia afirma que le gustaría tener el espacio solidario en el fondo de su casa: “Siento que estaría más cómoda porque no tendría la incertidumbre como ahora de lo que pasaría si en algún momento no puedo pagar el alquiler como lo venimos haciendo hasta ahora”.

Seguir entregando alimentos y cariño todos los días es lo que más la hace feliz a Celia: “Me recompensa el sólo hecho de ver a los chicos reirse, que jueguen y poder abrazarlos”. Para ayudar, mandar un mensaje privado en Facebook: Comedor Luz Milagro.

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