Una escapada para los que se quedan 

de puño y letra.  En este contexto pandémico, el mate y la pelopincho en el patio de casa asoman como una opción más que razonable. Pero hay un lugar, que es el verdadero cable a tierra. 

El verano 2021 será diferente. La pandemia llegó para cambiarlo todo y las vacaciones, claro, no son la excepción. La aparición de una nueva cepa de Coronavirus hizo que muchos gobiernos aumentaran las restricciones a los viajes internacionales, por lo que buscar destinos fuera del país parece arriesgado. Miles de argentinos ya planean una escapada a la Costa o unos días de descanso en alguno de los bellísimos destinos que tenemos a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Y otra tendencia de esta temporada serán los alquileres de quintas o cabañas en los alrededores de la ciudad. 

Muchos otros, ya sea por la complicada situación económica, el miedo al contagio o las pocas ganas de vacacionar con tantos protocolos, decidieron quedarse en casa. Está claro que Lomas en enero no es la opción ideal para casi nadie y que recorrer la avenida Yrigoyen con 35 grados mientras vemos en las redes cómo familiares, amigos y compañeros de trabajo disfrutan en la playa da un poco de envidia... Sin embargo, en este contexto pandémico, el mate y la pelopincho en el patio de casa asoman como una opción más que razonable. 

¿Qué se puede hacer, además de sentarse abajo del aire acondicionado? Hoy les voy a proponer disfrutar del aire libre en el Parque de Lomas. Se trata de un espacio verde ideal para hacer deporte, entretenerse o simplemente descansar. Como me gusta decir, un verdadero "cable a tierra": esos lugares que ayudan a desconectarse del ritmo frenético de la vida actual, a bajar un cambio, volver a las fuentes y distraerse, siempre pasándola bien.  

Creado a mediados de los 60 durante la presidencia del radical Arturo Illia, el Parque Eva Perón fue concebido como un espacio de acceso libre y gratuito, con manejo y administración de las autoridades del Municipio. Desde el comienzo abarcó un triángulo enorme delimitado por las calles Molina Arrotea, Juan XXIII, Francisco Siritto, Caseros, Frías e Isla Soledad. Cortando el predio serpentea el arroyo del Rey, un afluente de la cuenca Matanza-Riachuelo que con los años, el desarrollo industrial y la desidia se convirtió en un dolor de cabeza para los vecinos. Afortunadamente, en los últimos tiempos hubo muchos avances al respecto. 

Más allá de la importancia que el parque tiene para todos los vecinos, yo le tengo un cariño particularmente especial: a mediados de los 70 siempre íbamos con mis amigos del ENAM a jugar al fútbol. Difícil borrar de la memoria los momentos en que la pelota se nos caía al agua. ¿Quién era el valiente que iba al rescate? Ya en esos años estaban (y siguen estando) la pista de atletismo y el gimnasio. Hoy, con mejores instalaciones y comodidades para practicar diversas disciplinas en el Polideportivo, nuestro parque se convirtió en una referencia de la zona para los que quieren ejercitarse, descansar o simplemente escapar un rato de los problemas cotidianos. En enero, con días que tienen luz hasta tarde y temperaturas agradables, un espacio verde como el Parque de Lomas es una alternativa ideal. Hay que aprovecharlo.

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