El verano en Lomas de Zamora 

De puño y Letra. La escapada será una de las tendencias de la temporada. Es curioso, pero esto mismo ocurría hace 100 años, y la ciudad era muy visitada por su quintas con enormes terrenos. 

Y sí, casi sin darnos cuenta, la pandemia se llevó el 2020 por delante y empezamos diciembre implorando tener un fin de año tranquilo, sin más malas noticias. Ya fueron demasiadas...  

Diciembre suele ser el mes más tedioso e insoportable. Un tremendo calor en la calle, finales en la facultad para los estudiantes, miles de reuniones laborales pospuestas en la agenda, innumerables problemas en el transporte y el fantasma de los estallidos sociales hacen que el último mes del calendario sea un verdadero dolor de cabeza. Pero saben que soy un optimista por naturaleza y que siempre hay lugar para la esperanza: las Fiestas están cada vez más cerca, se vienen las vacunas y para muchos hay algo todavía mejor en el horizonte: las vacaciones.  

El contexto de la pandemia hace que todo sea complicado, es cierto. A diferencia de otros años, irse al exterior no parece ser una opción viable para la mayoría. Algunos elegirán distintos puntos turísticos del país, que ya se preparan para recibir turistas con todos los protocolos. Muchos otros, para evitar tener que moverse demasiado, piensan en alquilar quintas o cabañas no tan lejos de su hogar. La escapada será una de las tendencias del verano 2021. 

Es curioso, pero esto mismo ocurría hace 100 años, a principios del siglo XX, cuando apenas unos pocos ciudadanos pudientes se podían dar el lujo de vacacionar en la pujante y distinguida Mar del Plata. Por la precariedad de los caminos y la falta de medios de transporte, el resto se tenía que conformar con destinos más accesibles. Es decir, las quintas con enormes terrenos que existían en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires. Lomas de Zamora, se imaginarán, era por entonces muy popular para el turismo. 

Aunque Lomas no tenía mar, arena ni elegantes chalets, como La Feliz, sí contaba con amplias casonas y enormes parques llenos de árboles frutales.

En ese tiempo, nuestro partido no era parte de la inmensa metrópoli a la que pertenece hoy en día y las quintas con enormes terrenos suponían una muy buena opción para escaparse. Aunque Lomas no tenía mar, arena ni elegantes chalets, como La Feliz, sí contaba con amplias casonas y enormes parques llenos de árboles frutales. A la hora de la siesta, los hijos de los visitantes aprovechaban para buscar los frutos de los ciruelos y los duraznos y así disfrutar de una merienda riquísima sin tener que poner un peso. Y al atardecer, cuando el calor aflojaba, los pibes salían a correr por los interminables terrenos verdes, en busca de algún arroyo.  

A partir del imparable crecimiento urbanístico que sufrió la Provincia producto de la inmigración, aquellos terrenos vírgenes se transformaron en los barrios que recorremos todos los días y, por supuesto, Lomas dejó de ser una opción para las vacaciones. Para muchos vecinos, igual, el patio de la casa supone la única alternativa de descanso en este verano. A armar la pelopincho, nomás... 

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