Un incendio voraz y el surgimiento de los Bomberos de Lomas 

DE PUÑO Y LETRA.

Este 2020 es sin dudas uno de los años más duros que se recuerden. Por si fuera poco, a la maldita pandemia -y todos los problemas sanitarios y económicos que conlleva- se le sumó hace meses un drama recurrente, pero que ahora parece golpear más fuerte que nunca: los incendios.

Primero fue Australia. Luego California y también Sudamérica. Hubo fuego en Entre Ríos y ahora la zona más afectada en nuestro país es Córdoba. Sean provocados intencionalmente o por consecuencia del calentamiento global, lo cierto es que los incendios son una verdadera tragedia para nuestra naturaleza y un desafío para todos los gobiernos. Pero si no fuera por los valientes que todos los días arriesgan su vida para combatir las llamas, todo sería realmente mucho más grave.

Imagínense un mundo sin bomberos. Bueno, así eran las cosas en nuestra ciudad antes del 16 de octubre de 1908. Aquella madrugada, el fuego arrasó con un importante almacén ubicado en la esquina de la actual avenida Hipólito Yrigoyen y Loria. Si bien no hubo que lamentar más que algunos daños materiales, lo importante de aquel suceso fue la conclusión a la que se llegó: Lomas de Zamora necesitaba urgente un cuerpo de bomberos.

Aquel incendio en el almacén, más a otro suceso similar ocurrido en la quinta Las Tres Marías empujó a muchos vecinos a imitar a lo que sucedía simultáneamente en muchos otros pueblos de la zona, como en La Boca, Avellaneda y Ensenada, donde ya había cuarteles. Fue el comisario Modesto Benavídez quien dio los primeros impulsos para levantar un cuartel en Lomas, pero fracasó por falta de fondos. Meses después comenzó en Banfield un fuerte movimiento vecinal que empujó para llevar a cabo la iniciativa. Los hermanos Ritchie, que tenían en Capital Federal una empresa importadora de materiales para la lucha contra el fuego, ofrecieron equipamiento con muchas facilidades de pago.

Así fue como el 14 de noviembre de 1909, en el local El Tívoli de Banfield, finalmente se reunió por primera vez una comisión de vecinos para levantar las bases de una entidad en Lomas. Se realizó la prueba de una bomba de incendio en forma exitosa, causando la alegría y el entusiasmo de los primeros voluntarios que se presentaron para integrar la planta de bomberos.

Casi dos meses después, el 10 de enero de 1910, se llevó a cabo la asamblea fundacional de la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Lomas de Zamora, en la que se aprobaron los estatutos y quedó conformada la primera Comisión Directiva. El primer local funcionó en la cochería Leguizamón, luego en Boedo 453, más tarde en Laprida 640 y recién en 1926 en Saavedra 28, la actual sede. De allí en más hubo decenas de historias de heroísmo, ayuda y dedicación por parte de los bomberos del barrio, que día a día ponen su vida en riesgo al servicio de los demás sin pedir nada a cambio. Respeto y agradecimiento para ellos.

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