Sin competir ni compartir espacios con los amigos. Sin entrenar en grupo ni darse un abrazo. El contacto para las 170 chicas que practican en Los Andes quedó sumido a la pantalla del celular. Un cambio sideral para los objetivos que tenían planteados para 2020 y un trabajo doble para los encargados de mantener el ánimo en alza.
Lorena Galván, coordinador del deporte en el Milrayitas, hace gala de su extensa trayectoria como jugadora y -junto a los profes- en estos días especiales apela a la motivación, el vínculo diario y las buenas energías para sostener al grupo. “Son momentos difíciles para todos y hasta diría que es normal el bajón. Hay que darse el tiempo para uno y tratar de aferrarse algo, ponerse un objetivo para esta etapa. Si esto no hubiera pasado, cada una habría estado buscando esas metas que tenía planeadas así que trato de estimularlas a que sigan pensando en eso”, contó.
Como método, Galván utiliza diferentes opciones: charlas por Zoom, entrevistas, juegos entre los grupos o con otros clubes, actividades colectivas y recreativas. El punto es el contacto diario y la posibilidad de brindarle un espacio a cada chica para que haga un entrenamiento físico o simplemente despeja la mente dialogando. “En el club nos propusimos continuar con la actividad, acomodándonos a los recursos de cada profe pero buscando no perder la conexión y tratando de seguir integrando el grupo entre sí”, detalló.
“Si esto no hubiera pasado, cada una habría estado buscando esas metas que tenía planeadas así que trato de estimularlas a que sigan pensando en eso”
Así, por caso, el grupo de mayores participó de charlas con referentes del deporte, jugadoras de Lomas Athletic (con quien Galván mantiene el contacto) o nutricionistas, además de realizar rutinas cardio o de fuerza a modo preventivo. “Estas charlas son buenísimas porque las chicas están súper abiertas a responder preguntas y transmitir lo que significa ser un profesional en este deporte, cómo encararlo o cómo plantearse objetivos. En la charla con Florencia Guerci (nutricionista) nos interiorizamos sobre la alimentación teniendo en cuenta que este es un período sin tanto desgaste físico y con un mayor consumo calórico”, comentó.
Las más chicas, en cambio, disfrutan más de los juegos y desafíos, aunque también utilizan el espacio para expresarse. Sobre ello, Galván explicó: “Si bien jugamos al tuttifruti o cosas así, también tenemos charlas en donde hablamos del estado emocional y las chicas se animan a contar sus sensaciones y lo que les pasa. Es lógico que les cueste porque esto es raro. Tienen naturalizado el encierro pero lo sufren y lo expresan como pueden, extrañan estar en el club con sus amigas. A esa edad te apasiona estar un sábado entero con el palo y la bocha y hoy eso no lo tenés”.
Por último, sin exigirlo pero reclamando que al menos se analice, Galván se refirió a la posibilidad de conformar un protocolo sanitario para que vuelva el deporte. “Yo pienso que es posible y, al menos en los nivel más profesionales, se debería poder apelando también a la responsabilidad individual. Los deportistas hasta por una cuestión psicológica necesitamos correr, estar al aire libre y me parece que un protocolo con compromiso y seguridad se podría llevar adelante”, culim