POR Silvina Constenla
POR Silvina Constenla

peso allí. Se muestra simplemente a una pareja desgastada por el peso de los años y la falta de iniciativa para poder crecer personalmente. Sí, es cierto que en “El fútbol o yo” la que padece la crisis de los 40 es la mujer, pero también es verdad que ese cambio de década la incentiva a reflexionar y a dar un vuelco en su vida profesional. La película es entretenida por momentos, con algunos diálogos reflexivos sobre el paso del tiem
po, pero termina cayendo en las historias típicas de amor. Lo rescatable son las escenas de humor entre el protagonista y el actor Alfredo Casero, quien interpreta a un alcohólico en recuperación en la construcción de un personaje que no tiene desperdicio. La pasión por el fútbol también se muestra como esa necesidad adictiva que tantos argentinos tienen y no pueden dejar porque, como dice Pedro: “El fútbol es festejar un gol y abrazar en la can
cha a alguien que no conocés. El fútbol no tiene clase social porque en un estadio alientan de la misma manera”. El fútbol en esta película no es protagonista, inclusive el guión del film tuvo una denuncia por plagio del autor de un libro que justamente cuenta la historia de un hombre enfermo por todos los partidos de fútbol, pero inmediatamente se desestimó porque no es el tema central. Sobre esa denuncia, Suar aclaró: “Entiendo que pueda pasar que alguien se crea dueño de algo y que se sienta dolido, porque me imagino que el libro está relacionado con el fútbol, pero siempre con ese tema vamos a encontrar similitudes. Si hiciéramos una película de guerra, seguramente en varias encontraríamos similitudes de dichos y frases”. El fútbol es pasión de multitudes, eso es indiscutible y un buen gancho de atracción, que esta vez ha sido bien utilizado. Para los hinchas está la cuota de la una imagen panorámica de la Bombonera y también del Monumental para quedar bien con ambos clubes.