La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) amenaza con llevar a cabo un nuevo paro general de 36 horas, en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei que se tratará esta semana en el Senado de la Nación. Y que podría convertirse definitivamente en ley.
"En la previa al paro de 36 horas, escala la tensión entre ATE y el gobierno. Nación amenaza con no pagar salarios y la conflictividad escala. Al congelamiento salarial de la administración pública, ahora se le suma una medida inédita que no tiene precedentes y es la de dejar de pagar parte de los sueldos", detalló en sus redes Rodolfo Aguiar, secretario General de ATE Nacional. "Es responsabilidad del gobierno que la conflictividad escale", afirmó.
En consonancia con lo anterior, Aguiar aseguró que dicha iniciativa busca aplicar directamente una rebaja salarial "privando a los trabajadores del cobro de adicionales tales como el premio estímulo a la asistencia y otros". Y criticó también que el Gobierno decidió clausurar la paritaria.
Debemos avanzar en una nueva huelga de 36 horas para rechazar la reforma laboral. El viernes quieren hacer del Senado una escribanía y lo tenemos que impedir". Debemos avanzar en una nueva huelga de 36 horas para rechazar la reforma laboral. El viernes quieren hacer del Senado una escribanía y lo tenemos que impedir".
"No podemos permanecer sin reaccionar y en silencio frente al mayor ataque que se recuerde a todos nuestros derechos", expresó Aguiar, que le exigió al Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) -integrado por ATE, UOM, Aceiteros, Aeronáuticos y otros gremios- profundizar su plan de acción en contra de la reforma. .
Cuándo se prevé el paro
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y gremios aliados preparan un nuevo paro de 24 horas para el próximo viernes 27 de febrero, cuando se tratará el proyecto de en el Senado, donde podría ser aprobado de manera definitiva.
El mismo viernes se llevaría a cabo también una movilización que duraría alrededor de 12 horas. Los gremios le pedirán formalmente a la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) que se adhiera al paro, mientras la central obrera avanza en la judicialización de la reforma laboral.