El Gobierno de Javier Milei tiene casi aprobada su Ley Penal Juvenil, que implica la baja de la edad de imputabilidad de los 16 a los 14 años. Esta iniciativa reabrió debates y análisis por parte de especialistas, jueces, abogados y otros actores sociales. En ese marco, una vecina de Lomas de Zamora relató una experiencia donde, bajo una normativa similar durante los '80, terminó presa con apenas 14 años de edad.
"Fue en 1987, masomenos. Yo tenía 14 años y me fui de mi casa por problemas de maltrato", comenzó a narrar Laly Barrientos, que era parte de una familia adoptiva. "Entonces patrullaba las calles de Centenario la famosa camionetita blanca a las que muchos le temían", ilustró sobre el contexto.
Yo no había hecho nada grave, solo me había ido de mi casa". Yo no había hecho nada grave, solo me había ido de mi casa".
Cómo era la normativa
Según contó, en ese entonces "ya existía la baja de la edad de imputabilidad, con la ley penal juvenil Don Adio". Se trataba de la Ley 22.278, conocida como el Régimen Penal de la Minoridad, sancionada el 25 de agosto de 1980 (en plena Dictadura militar), que le otorgaba a los jueces la posibilidad de disponer tutelarmente de los menores y de dictar penas equivalentes a las de los adultos, contrariando el derecho internacional vinculado a los adolescentes.
Lo que sucedió es que la madre de crianza de Laly hizo la denuncia cuando la pequeña se fue de su casa. "La Policía me salió a buscar como si yo fuera delincuente. Me encontraron y el Juzgado de Menores N°4 de Lomas de Zamora atendió mi caso".
Cada noche veía caer pibas de mi edad hasta por robar un chocolate en un supermercado". Cada noche veía caer pibas de mi edad hasta por robar un chocolate en un supermercado".
Vivir un infierno
"Me mandaron a la comisaría 3° de mujeres de Remedios de Escalada, ahí estuve 3 meses detenida como si yo hubiese robado o asesinado, entre presas mayores de edad que habían realizado delitos graves", relató.
"Las mujeres policías si te portabas mal te molían a palos o te tiraban agua con una manguera. Yo no había hecho nada grave, solo me había ido de mi casa. Cada noche veía caer pibas de mi edad hasta por robar un chocolate en un supermercado", añadió.
Se van a llenar las cárceles de pibas y pibes inocentes, mientras los narcos y tranzas de los barrios más populares se llenan los bolsillos". Se van a llenar las cárceles de pibas y pibes inocentes, mientras los narcos y tranzas de los barrios más populares se llenan los bolsillos".
La baja de la edad de imputabilidad, bajo la lupa
Laly lo vivió en carne propio y más allá de los excesos institucionales que relatan, de alta gravedad, observa que la nueva ley Penal Juvenil que impulsa el Gobierno "no sirve ni ayuda" a resolver la inseguridad, sino todo lo contrario.
"No se trata de castigar a los menores. No se empieza por ahí. Ningún niño o niña nace delincuente o asesino, ni se levanta un día y dice voy a drogarme. Los niños son víctimas de un sistema de exclusión, víctimas de padres que ejercen violencia y están en situación de consumo", agregó.
Y anticipó que con el nuevo régimen penal juvenil ocurrirá lo mismo que le pasó a ella: "Se van a llenar las cárceles de pibas y pibes inocentes, mientras los narcos y tranzas de los barrios más populares se llenan los bolsillos arreglando con el jefe de calle de alguna comisaría".