Hace un año dejaba este plano César Fioravanti, reconocido artista plástico y vecino de Temperley. Fue declarado ciudadano ilustre en 2019 y una sala del Teatro del Municipio de Lomas de Zamora lleva su nombre.
César Fioravanti Transitó los caminos del grabado y la escultura con excelencia, sosteniendo un legado familiar.
Hace un año dejaba este plano César Fioravanti, reconocido artista plástico y vecino de Temperley. Fue declarado ciudadano ilustre en 2019 y una sala del Teatro del Municipio de Lomas de Zamora lleva su nombre.
"Si bien soy escultor, en realidad me dediqué al grabado. Por eso digo que soy artista plástico. La escultura la dejé un poco. Me dediqué más al grabado, porque tiene la multiplicación de la imagen. Un dibujo es eso: un dibujo. Con la escultura pasa lo mismo. En el grabado hay multiplicación de imágenes, lo cual hace que llegue a más gente", le explicaba a La Unión en una de sus últimas entrevistas.
Fioravanti fue docente en la Escuela de Bellas Artes y supo trabajar en el Museo de Arte Moderno, antes de instalarse definitivamente en Lomas de Zamora. Previamente, él y su esposa vivían en Capital Federal. Ella, en Once; él, en Caballito.
"Iba todos los días a trabajar a Capital. Tomaba el tren en Temperley después de caminar 12 cuadras. Había pocos trenes. Y viajábamos en la locomotora. Cuando llovía, nos aguantábamos porque no había otra forma", recordaba en la entrevista.
No es casual su pasión, ya que su tío José Fioravanti tiene una historia muy marcada por la escultura. "Mi tío, junto a un profesor que tuve, Alfredo Bigatti, hicieron el Monumento a la Bandera, en Rosario. Me acuerdo de haberlo ayudado a trabajar en esculturas. Los lobos marinos de Mar del Plata los hizo también mi tío, como así también la escultura de Roque Sáenz Peña, ubicada en Diagonal Norte y Florida (centro porteño)", reveló.
César Fioravanti contó, además, que su tío realizó monumentos que fueron distribuidos por el Interior del país y pocos son conocidos. No obstante, muy cerca hay una obra suya: el General San Martín, en la Plaza de Turdera.
"La vida es hermosa. Hay que aprovecharla y ser lo mejor posible y dar lo mejor posible a lo demás", concluyó en aquella entrevista.