Rechazaron la propuesta de juicio abreviado para un policía que mató a dos delincuentes durante un intento de robo en la localidad de Banfield. Está imputado por “homicidio en exceso de la legítima defensa” y será sometido a un juicio oral.
Pidieron tres años de prisión condicional, pero la propuesta fue rechazada. El policía deberá someterse a un juicio oral por exceso en legítima defensa.
Rechazaron la propuesta de juicio abreviado para un policía que mató a dos delincuentes durante un intento de robo en la localidad de Banfield. Está imputado por “homicidio en exceso de la legítima defensa” y será sometido a un juicio oral.
El imputado es Thomas Valentín Zalazar, quien se resistió a un intento de asalto mientras trabajaba para una aplicación de viajes y baleó a dos delincuentes de 14 y 18 años el 21 de febrero de 2025.
La fiscal Verónica Pérez pidió condenar al policía a tres años de prisión de ejecución condicional, en el marco de un juicio abreviado, en acuerdo con la defensa. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por la familia de uno de los jóvenes asesinados.
De esta manera, el caso tendrá que resolverse con un juicio oral y público tradicional ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº7 de Lomas de Zamora, que debe fijar la fecha en las próximas semanas.
Para el fiscal Jorge Grieco, que llevó adelante la investigación, el funcionario policial se excedió en su accionar porque superó el límite permitido por la ley, y pidió juzgarlo por ese delito. Tras elevar el pedido, el Juzgado de Garantías Nº8 de Lomas de Zamora, a cargo de Gabriel Vitale, dispuso la elevación a juicio oral y público de la causa.
Todo sucedió en el cruce de las calles Estrada y Godoy Cruz. El policía Thomás Zalazar aprovechaba su día de franco para trabajar llevando encomiendas para una aplicación y se disponía a realizar una entrega, cuando fue interceptado por un joven que lo amenazó con un arma para robarle la moto.
Se trataba de Samir Carballo, de 14 años. A unos metros se encontraba Federico Jalil, de 18, señalado como partícipe del robo. El agente se identificó como policía, sacó su arma reglamentaria y dio la voz de alto. Al ver que no lo obedecían, les disparó.
Jalil murió de un balazo en la cabeza, mientras que Carballo recibió un tiro en el tórax y fue trasladado al Hospital Gandulfo, donde falleció poco después. En la escena del crimen se había encontrado un arma de fuego de plástico que había utilizado uno de los jóvenes para asaltar al policía.