A 44 años de la Guerra de Malvinas, en la Plaza Grigera de Lomas de Zamora habrá una jornada organizada por el Municipio para homenajear a los veteranos y caídos.
Organizada por el Municipio, el jueves 2 de abril habrá una jornada en la Plaza Grigera con desfile, música y baile.
A 44 años de la Guerra de Malvinas, en la Plaza Grigera de Lomas de Zamora habrá una jornada organizada por el Municipio para homenajear a los veteranos y caídos.
"Lomas por Malvinas en Comunidad" es el nombre del encuentro que se realizará el jueves 2 de abril, desde las 15, en la plaza ubicada sobre la Avenida Hipólito Yrigoyen 8700. Allí habrá un desfile que tendrá como protagonistas a los integrantes de la Comisión de Enlace de Veteranos de Guerra de Lomas, que tiene un larga trayectoria de trabajo y esfuerzo por mantener vivo el legado de los soldados que dieron su vida por la Patria.
Al desfile se sumarán instituciones como escuelas, centros de jubilados, bomberos voluntarios, ballets folklóricos y espacios culturales y agrupaciones tradicionalistas. Además, los vecinos que vayan a la plaza disfrutarán de números musicales y la presentación especial de Néstor Garnica, un reconocido y talentoso violinista que grabó con artistas como Mercedes Sosa, Los Manseros Santiagueños, Los Auténticos Decadentes e Ismael Serrano.
Como todos los años, el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas tendrá un acto a las 9.30 en el Panteón del Cementerio de Lomas. Mientras que el miércoles 1 de abril, desde las 20, se realizará una vigilia abierta a la comunidad en el Museo Malvinas Siempre Argentinas (Garibaldi y Frías) con visitas guiadas y charlas a cargo de los Veteranos. En Malvinas hubo 14 soldados muertos que eran de Lomas y otros 15 que fallecieron por las secuelas de la guerra.
El Museo Malvinas Siempre Argentinas de Lomas es un lugar creado para conocer la historia tanto de los excombatientes como de los caídos durante la guerra. Allí están los uniformes y las botas que utilizaron los soldados en la Islas y diferentes objetos como municiones, cargadores, cantimploras, bolsas de dormir, fotos de la época, las cartas que mandaban desde las Islas para sus familias, una máscara para resistir el humo de las armas químicas, cascos de emergencia utilizados por personal del Buque Almirante Irizar y hasta la esquirla de una granada que fue extraída de la cabeza de un veterano.
Una de las vitrinas está dedicada al piloto Rubén Héctor Martel, recordado por los arriesgados vuelos que realizaba durante la guerra para detectar a la flota británica. También hay arena, plantas, pedazos de paño, cables, estacas y trozos de madera encontrados en los pozos y trincheras de los distintos puestos donde combatieron los soldados.