domingo 09 de agosto de 2026
9 de agosto de 2026
Discapacidad y autonomía.

La historia de Camila y su pastelería en Banfield: cuando emprender también es abrir oportunidades

Desde Banfield, Camila y su mamá impulsan un emprendimiento de pastelería que nació ante la falta de oportunidades laborales para personas con discapacidad.

Con 25 años, Camila, una joven neurodivergente de Banfield encontró en vrancic.pasteleria mucho más que un emprendimiento, un espacio para desarrollar su autonomía y demostrar que las personas con discapacidad pueden construir su propio proyecto laboral. La pastelería nació junto a su mamá, Viviana, docente y comprometida con la promoción de derechos de las personas con discapacidad.

Tras finaliza sus estudios, Camila se encontró con una realdad que atraviesan muchas familias: la dificultad para acceder a oportunidades laborales. Antes de llegar a la elaboración de productos artesanales, atravesaron distintas experiencias junto a los profesionales que acompañan a Camila. Probaron con la venta de hamburguesas y, durante el verano, con marcianitos, hasta que finalmente encontraron en la pastelería un espacio donde desarrollar el proyecto.

"Teníamos que proyectar a ver una iniciativa laboral, lo que hice fue eh incursionar en la pastelería, con Camila, cuando ella a a la vez que estaba estudiando, sus acompañantes empezaron a a proyectar con Camila lo que sería un emprendimiento", detalló Viviana.

La pastelería como camino hacia la autonomía

Todo el proceso se construyó en equipo, además del acompañamiento familiar, participan una psicóloga, una terapista ocupacional y una acompañante terapéutica, quienes colaboran para que Camila pueda desarrollar cada etapa del emprendimiento.

“Camila produce con apoyos. Si no soy yo, es su acompañante quien la orienta. También empaca lo que vendemos y después sale a ofrecerlo. Todo lo hace con acompañamiento”, explicó.

Actualmente, la producción se realiza de manera artesanal: alfajores, barritas de limón, bombones, budines, cookies, combos infantiles y más propuestas son parte del menú. Viviana se encarga de gran parte de la elaboración y Camila en el empaquetado y la venta de los productos.

Para Camila, el emprendimiento es "sentirse importante, valorar su propio hacer y además ganar su propio dinero, la pone muy contenta", resaltó su mamá.

El barrio de Banfield, un aliado del emprendimiento

Salir a recorrer las calles de Banfield fue uno de los mayores desafíos. “Lo más difícil fue que la conocieran, que confiaran en el proyecto y que le compraran. Eso se logró de a poco, caminando el barrio y ofreciendo nuestros productos”, recordó Viviana.

“La respuesta fue muy buena. Saben que es un proyecto inclusivo y siempre se muestran muy colaboradores”, aseguró respecto a los vecinos de Banfield.

Más oportunidades, menos barreras

Más allá del emprendimiento, Viviana busca visibilizar una realidad que atraviesa a mucha personas con discapacidad y sus familias. “Queremos que se tome conciencia de que las personas con discapacidad tienen derecho a trabajar. Sus capacidades no limitan el trabajo; al contrario son seres mas capaces aún y mas responsables a estos procesos”, destacó.

El objetivo ahora es que el proyecto siga creciendo, llegue a más personas e inspire a crear otros emprendimientos con propósito. “No queremos donaciones, queremos respeto y por sobre todo ser respetados como cualquier ser humano que quiere trabajar, ganarse su propia comida y generar una vida, dentro de las posibilidades, digna”, concluyó Viviana.

Cami empaca los productos y después sale a ofrecerlos.

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