lunes 26 de enero de 2026
Historia.

La estación de Temperley, el corazón ferroviario de Lomas de Zamora y del conurbano Sur

Desde fines del siglo XIX, las estaciones de tren funcionaron como verdaderos motores del desarrollo local.

A su alrededor surgieron los primeros barrios, los comercios y la vida social que le dieron identidad al partido. Dentro de ese proceso, la estación de Temperley ocupa un lugar central, y vale la pena repasar cómo se fue construyendo su historia.

La parada ferroviaria se inauguró el 1 de enero de 1871. En aquellos años era apenas una construcción modesta ubicada a la altura de la actual calle General Paz. Su sencillez era tal que quedaron anécdotas curiosas: cuando Carmen Nóbrega de Avellaneda, esposa del presidente Nicolás Avellaneda, iba a tomar el tren, el jefe de estación, Juan Pereuilh, le acercaba una silla al andén para que pudiera esperar con mayor comodidad.

El movimiento fue aumentando y la infraestructura comenzó a quedar chica. Por eso, en 1884 la estación fue trasladada al lugar donde se encuentra hoy, en terrenos donados por Jorge Temperley. El cambio coincidió con la incorporación de una nueva vía y con la creciente importancia del empalme local dentro del sistema del Ferrocarril del Sud, clave para conectar Buenos Aires con la ciudad de La Plata.

El progreso ferroviario con epicentro en Temperley

El progreso ferroviario continuó expandiéndose. El 1 de agosto de 1886 el Ferrocarril del Oeste habilitó la línea que unía Mármol con Haedo, atravesando las vías del Ferrocarril del Sud en Temperley.

Con el incremento del tránsito de trenes surgió la necesidad de facilitar el cruce peatonal. Se construyó entonces un túnel azulejado de blanco que permitió atravesar las vías durante varios años. Esa obra quedó clausurada en 1924, cuando se levantaron los dos puentes peatonales actuales, ubicados a la altura de las calles Avellaneda–14 de Julio y 25 de Mayo–Cangallo.

En 1888 también se abrieron nuevos accesos para vehículos de tracción a sangre. Fue necesario trazar una calle que cruzara la antigua Quinta de Avellaneda, lugar de descanso presidencial, y ese camino terminó convirtiéndose en la actual calle Avellaneda. Frente a la estación se instaló además una amplia playa de cargas, señal del movimiento económico que ya generaba el tren.

La consolidación de Temperley

Para la década del 30, Temperley se había consolidado como el principal nudo ferroviario del Ferrocarril del Sud. Las vías se cuadruplicaron y el complejo llegó a contar con diez ramales, incluyendo las terminales. Los andenes se elevaron y la circulación quedó definitivamente organizada mediante los puentes peatonales.

Este recorrido histórico permite dimensionar la importancia que tuvo (y aún tiene) el ferrocarril en la vida cotidiana de la región. Temperley creció alrededor de sus vías y se convirtió en uno de los ejes fundamentales del desarrollo lomense, una huella que sigue marcando el pulso de la ciudad hasta hoy.

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