En la esquina de Fonrouge y Carlos Nicora, en Lomas de Zamora Este, hay un pequeño faro de fe. Es la Ermita dedicada a la Virgen del Carmen. Ahí los vecinos se persignan, dejan una vela, piden por sus familias. Y detrás de ese rincón sagrado hay una historia de inmigrantes, promesas y barrio.
Así lo contó Antonio Dell' Elce: la ermita la hizo construir su madre, Doña Giovina Dell' Elce, inmigrante italiana y vecina pionera, e inaugurada en 2005.
Doña Giovina llegó al barrio en 1954 junto a su esposo Don Pedro y su hija Rosita. Venían del barrio de Barracas, pero habían desembarcado en Argentina desde Italia en 1950. Cuando se enteraron de la venta de lotes en Lomas, le puso una sola condición a Don Pedro: "que el lote donde iban a construir su casa propia esté cerca de una parroquia".
Primero buscaron frente a la Parroquia del Carmen, en Fonrouge al 800. Era muy caro. Se fueron corriendo hasta Fonrouge y Nicora, y ahí sí les alcanzó. Ese fue el asiento de la casa familiar. Y también el lugar donde, 50 años después, cumpliría su gran promesa.
Un matrimonio de inmigrantes creyentes y solidarios
Durante décadas, Giovina y Pedro fueron parte activa de la vida parroquial. Colaboraron en la construcción de las capillas de Lourdes y del Carmen, y trabajaron en Cáritas, Acción Católica, Catequesis y el Apostolado de la Oración, junto a los Padres carmelitas Santiago Amores, José María Martín y Francisco.
Pero su mayor legado llegó en 2005. En honor a la Virgen del Carmen, Patrona del Barrio, Doña Giovina ordenó construir la ermita. "Giovina fue el 'alma mater' de la Ermita del Carmen", recuerda el Padre Antonio, carmelita. "El Padre Francisco y el Diácono Guillermo Luquin la apoyaron, pero ella hizo todos los trámites en la municipalidad. Era tal su devoción por la Virgen del Carmen que quiso dejar esa imagen fuera del templo, como signo de bendición y protección de la Virgen hacia el barrio".
¿Por qué eligió esa advocación y no otra? "Ya vino de Italia con esa devoción. Y aquí encontró frente a su casa la Parroquia dedicada a Nuestra Señora del Carmen. Cosas del destino. Y desde el primer momento se hizo cofrade de la Reina del Carmelo para extender la devoción del Santo Escapulario", explica el Padre Antonio.
Hoy la ermita es punto de encuentro. "Nuestra fe no puede estar escondida en la sacristía. Hay que exteriorizar fuera del templo para que llegue a todos los corazones de buena voluntad", afirma el Padre Antonio. Y cierra: "Viva la Virgen del Carmen, la Reina, la Madre, fuente de esperanza para todos sus hijos".
La fe en Lomas
Esa fe "de vereda" también tuvo que resistir. Evangelina Galeazzi, vecina, recuerda las transformaciones del lugar: "Cuando la habían terminado de construir y se colocó la virgen, al poco tiempo robaron la estatua. Entonces, como familia, aportamos la reja que está puesta hoy. Luego, con reja puesta, la rompieron y otro vecino hizo colocar el enrejado que tiene ahora. Por eso esa Virgen que está ahí sería la tercera virgen colocada". El aporte de la familia Galeazzi fue entre 2002 y 2004.
A 20 años de su construcción, la ermita de Doña Giovina sigue cumpliendo su promesa: ser referencia para llegar a la Parroquia y, sobre todo, ser un lugar de protección para el barrio que la vio crecer.