Luego de varios meses sin novedades, la jauría de perros que desde hace tiempo mantiene en vilo a vecinos de Temperley, Turdera y Llavallol volvió a ser denunciada en redes sociales por un presunto ataque fatal contra una mascota que reavivó el temor en la zona.
Según pudo averiguar La Unión, el hecho habría ocurrido durante la madrugada del pasado viernes en inmediaciones de Madrid y Segundo Andes, en Llavallol.
"¿Alguien sabe de quiénes son los perros que sueltan durante toda la noche y madrugada por Garibaldi? Por Madrid y Segundo Andes, a las 7 de la mañana, vi dos perros negros, uno chico con poncho y otro más grande, que se llevaron un gatito negro de la puerta de la casa de un vecino y lo despedazaron para el lado de Garibaldi", relató el testigo en un grupo de vecinos de Facebook.
"Traté de correrlos y me quisieron atacar. No son callejeros. Me da la impresión de que están entrenados y son muy feroces. Durante el día no están y siempre a la mañana temprano me los encuentro que vienen del lado de Garibaldi", agregó.
Una cámara de seguridad captó meses atrás a la jauria.
La jauria: una problemática que se repite
No es la primera vez que estos animales son denunciados. En distintas oportunidades, vecinos de Temperley, Turdera y Llavallol aseguraron que un grupo de perros aparece durante la madrugada para perseguir y matar mascotas, aunque hasta el momento nunca pudo establecerse quién es su propietario.
Uno de los ataques más recordados ocurrió en la Plaza Carlos Pellegrini, donde un gato fue encontrado muerto luego de haber sido atacado por la jauría. En aquella oportunidad, una vecina aseguró incluso haber logrado rescatar a un perro que estaba siendo mordido por los mismos animales.
Buscan identificar al dueño de la jauria
De acuerdo con la información recabada por La Unión, las autoridades ya fueron advertidas sobre la situación. Sin embargo, la principal dificultad continúa siendo identificar el lugar donde permanecen los perros durante el día y establecer quién es su responsable.
Varios testigos coinciden en que los animales suelen desaparecer hacia una zona cercana a la parte entubada del Arroyo del Rey, en Llavallol. No obstante, hasta el momento no existen certezas sobre el domicilio del que provendrían.