domingo 21 de junio de 2026
Violento ataque.

A seis años del caso Ignacio Seijas: lo balearon en un allanamiento por error y perdió un ojo

Ocurrió el 20 de junio de 2020, durante un operativo en Villa Centenario. Ignacio Seijas quedó con graves secuelas. El policía que disparó no fue a la cárcel.

Se cumplen seis años del ataque a Ignacio Seijas, el joven que perdió un ojo tras haber sido baleado por un policía durante un allanamiento por error en la localidad de Villa Centenario. El agresor fue condenado, pero se salvó de ir a la cárcel.

El terrible episodio ocurrió el 20 de junio de 2020, en plena cuarentena por coronavirus. Un grupo de agentes del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de Lomas de Zamora irrumpió en una casa ubicada en Rawson al 1800. Tenían una orden de allanamiento, en el que buscaban electrodomésticos que habían sido robados de una escuela del barrio.

El problema es que los policías se equivocaron de dirección. El allanamiento debía ser en una vivienda vecina. Esa fue la primera de varias irregularidades en el procedimiento, que terminó de la peor manera.

El ataque a Ignacio Seijas

ignacio seijas
Ignacio Seijas perdió un ojo durante el operativo policial en Villa Centenario.

Ignacio Seijas perdió un ojo durante el operativo policial en Villa Centenario.

La versión policial fue que Ignacio se acercó hacia uno de los agentes con un cuchillo y que por eso le dispararon. Sin embargo, los familiares de Seijas lo desmintieron: dijeron que el joven usaba el cuchillo como picaporte para abrir la puerta y que le tiraron sin motivo.

El joven, de tan solo 17 años, fue tirado al piso y pateado sin entender lo que sucedía. "Chorro de mier…", "Negro hijo de pu…", fueron algunas de las agresiones que los agentes repitieron en el operativo, según la familia. También redujeron violentamente a sus padres. Cuando los policías notaron que se habían equivocado de casa, el daño ya estaba hecho.

Ignacio fue trasladado de urgencia a un hospital, gravemente herido. Tuvieron que operarlo para removerle restos de las balas de goma que impactaron contra su rostro. El disparo le provocó la pérdida total del ojo derecho: tuvieron que extraerle el globo ocular y desde entonces usa una prótesis.

Seijas atravesó un largo proceso de recuperación por las graves heridas. Su vida nunca volvió a ser la misma. Su estado de salud tuvo varias recaídas, con algunos intentos de suicidio incluidos.

El agresor

daniel antonio david
Daniel Antonio David, el policía que le disparó a Ignacio Seijas.

Daniel Antonio David, el policía que le disparó a Ignacio Seijas.

El atacante fue el subteniente Daniel Antonio David, quien quedó imputado en primera instancia por el delito de “lesiones graves”. El fiscal interviniente y los abogados de la víctima presentaron todos los errores en el operativo ante la Justicia de Lomas de Zamora y lograron agravar la acusación a “homicidio en grado de tentativa”, aunque luego la calificación fue más leve.

El policía apenas estuvo un mes preso. El Juzgado de Garantías N°5 de Lomas de Zamora decidió liberarlo 30 días después, argumentando que “el fiscal no ha podido acreditar su postura en cuanto a la existencia en el imputado de dolo de muerte en el momento del hecho”.

En otras palabras, como el agente había disparado con balas de goma, para la Justicia no tuvo intención de matar a Ignacio. Sobre ese punto, la familia sostiene que el policía tiró a medio metro de distancia, sabiendo el gravísimo daño que podía causar.

La condena

Tribunales de Lomas de Zamora
Tribunales de Lomas de Zamora.

Tribunales de Lomas de Zamora.

Casi cinco años después del hecho, el caso se resolvió en un juicio abreviado. Si bien todo se encaminaba a un juicio oral, la víctima aceptó una modalidad más rápida, para evitar las desgastantes jornadas y tener que revivir el traumático recuerdo de lo que le tocó pasar en aquel allanamiento.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº2 de Lomas de Zamora declaró al policía culpable del delito de “lesiones graves agravadas y vejaciones” contra Seijas. Sin embargo, no lo enviaron a la cárcel y le impusieron un castigo administrativo.

La pena impuesta fue de tres años de prisión de ejecución condicional, más la inhabilitación especial y absoluta por el doble de tiempo de la condena y costas del proceso. Para la familia de Ignacio la pena fue baja, pero aseguraron que el joven “no quiere saber más nada” con este caso y que “quiere dar vuelta la página”, mientras intenta recuperar su salud mental.

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