La clasificación de la Selección Paraguay a los octavos de final del Mundial 2026 fue propia de una gran gesta ante una de las potencias como lo es Alemania. La definición llegó con el último penal de la serie ejecutado por José María Canale, defensor de Lanús, que transita un semestre inolvidable en lo deportivo.
El central llegó a Lanús en 2023, luego tuvo un breve paso por Querétaro. Volvió al Granate sin saber que iba a ser de su destino. Y no solo convenció a Mauricio Pellegrino, sino que se transformó en el baluarte de la defensa.
Lanús, una forma de vida
En Lanús encontró algo más que un club. Y eso lo reflejó su esposa, Yessica Ramírez, que desde su país natal explicó el sentimiento que lo une. “En el comienzo fue muy difícil para nosotros, vivimos situaciones adversas. Pero, el club siempre nos bancó, siempre nos apoyó y siempre estuvo con nosotros en circunstancias difíciles. Y es como una familia, no hay otra palabra para describir lo que es Lanús”, fue el tremendo elogio de Yessica.
A medidos de 2025, con los Gallos Blancos no prolongando la estadía del central paraguayo, José María Canale volvió a reinsertarse en Lanús, fue campeón de la Copa Sudamericana de ese año y la Recopa Sudamericana 2026.
“No podíamos vivir más sin Lanús. Vos no sabés como estamos con el club, es como que no podemos irnos de ahí. Estamos con la cabeza solamente en que termine el Mundial y regresar a Lanús y volver a ganar cosas con el club”, continúo enalteciendo Yessica al club de Cabrero y Guidi.
El penal que clasificó a Paraguay
A la distancia, la esposa de José María Canale relató cómo vivieron el partido y el penal con el que la Selección Paraguay eliminó a Alemania. “Lo vimos en casa, con nuestras hijas, mis padres y un amigo de toda la vida de él. Estábamos viendo y después cuando iba a patear el último penal yo grite ‘que no lo patee’, porque imagínate lo que iba a ser ese penal. Era, o patea y nos matan a todos, o era el éxito de todos”, narró entre risas en Radio La Red.
De todas formas, confiaba a pleno en que lo convertía: “Yo tenía mucha fe, le dije a una amiga ‘tengo fe que va a hacer un gol’. Y cuando mi hija lo ve parado frente al arco dice ‘gol papá’. Y fue gol, lo gritamos, lloramos un montón”.