lunes 17 de agosto de 2026
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Endemoniado.

La sana costumbre de Gabriel Hauche de convertirle goles a Los Andes con la camiseta de Temperley

A sus 39 años, Gabriel Hauche convirtió otro gol para Temperley en un clásico e imitó la misma celebración que realizó contra el mismo rival en el año 2006.

Hay goles que valen tres puntos, goles que ganan campeonatos y goles que desafían las leyes del tiempo. Lo que ocurrió este domingo en el Alfredo Beranger no fue un gol más para Gabriel Hauche con la camiseta de Temperley: fue una obra de arte simétrica que unió de forma idéntica los años 2006 y 2026.

Gabriel Hauche volvió a amargar a Los Andes en el Clásico de Lomas Nº 100, y lo hizo calcando, paso por paso, su propia historia. Fue una tarde mágica que dejó al delantero de Temperley en lo más alto de la idolatría de los hinchas del Gasolero.

Tanto en 2006 como en 2026, los goles de Gabriel Hauche compartieron la mística de la contundencia en los primeros minutos del clásico, naciendo ambos desde jugadas colectivas por las bandas.

El gol de Gabriel Hauche en el Eduardo Gallardón

Aquel encuentro jugado en enero de 2006 y correspondiente a la temporada de la Primera B Metropolitana, finalizó con victoria de Temperley sobre Los Andes por 2 a 0 en condición de visitante. El gol de Gabriel Hauche quedó en la memoria de todos los hinchas por su festejo particular.

Lucas Ferreiro peleó con insistencia una pelota dividida sobre el sector derecho del ataque. Con mucha serenidad y tras ganar la posición, Ferreiro envió un pase hacia atrás buscando la llegada de los delanteros. Fue en ese instante, cuando descargó para Gabriel Hauche, quien se encontraba en una inmejorable posición libre de marcas por el centro del área y remató con precisión para vencer al arquero de Los Andes, decretando el 1 a 0 parcial en los primeros minutos del partido.

Luego, llegó el segundo gol de Daniel Fernández en el complemento para decretar la victoria de Temperley por 2 a 0 sobre Los Andes. Ese día fue el comienzo del idilio de Gabriel Hauche con la gente de Temperley. Un gol para el recuerdo.

El gol de Gabriel Hauche en el clásico jugado en el Alfredo Beranger

Después de 20 años, la misma secuencia se repite. En el comienzo del clásico disputado en el Alfredo Beranger, el delantero de Temperley vuelve a estar en el centro de la escena con su clásico festejo ante Los Andes. Fue un gol muy esperado por todos los hinchas y por el propio futbolista tras volver al club que lo vio nacer futbolísticamente.

Este gol abrió el marcador en la goleada histórica 3 a 0 en el Clásico de Lomas Nº 100 por la Primera Nacional, con todo lo que eso significa. El avance nació con una recuperación de Franco Díaz, quien cedió para Franco Benítez. La pelota derivó hacia la banda para la proyección de Lorenzo Monti. El propio Monti descargó con precisión para Marcos Echeverría y el delantero número nueve mandó un centro llovido hacia el segundo palo.

Fue en ese momento cuando Lucas Angelini se elevó para bajar el balón de cabeza hacia el corazón del área chica. Allí apareció el olfato de Gabriel Hauche, quien a los 13 minutos anticipó a los defensores y desvió la pelota al fondo de la red para firmar el 1 a 0 con idéntico festejo.

Más allá del gol, lo que verdaderamente paralizó los corazones de los hinchas memoriosos fue la celebración, puesto que no hubo espacio para la improvisación. Por el contrario, se trató de un homenaje viviente. Tan pronto como la pelota infló la red, Gabriel Hauche corrió velozmente buscando la línea de fondo, de igual modo que lo hizo en su debut clásico.

Acto seguido, se plantó frente a la tribuna popular repitiendo con precisión la postura corporal y los gestos con los brazos que quedaron inmortalizados en las fotos de la época. Asimismo, mantuvo la misma mirada al cielo, consolidando una conexión inalterable con la hinchada de Temperley.

Otro golpe a Los Andes, el verdugo eterno de Gabriel Hauche

En definitiva, la victoria final por 3 a 0, la cual fue completada posteriormente por los tantos de Pedro Souto y Fernando Brandán, sirvió para ratificar una vigencia futbolística implacable. En conclusión, aunque pasaron los años y el jugador vistió camisetas de la jerarquía de Racing o Argentinos Juniors, el olfato intacto de Gabriel Hauche demostró que existen sanas costumbres que el tiempo, por más que lo intente, jamás podrá borrar.

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