El presente de Banfield exige futbolistas con los pies sobre la tierra y el corazón en la mano. En una muestra de total madurez y compromiso, Ignacio Abraham alzó la voz para analizar el duro bache que le tocó atravesar en lo personal y renovar la apuesta de un plantel que se juró salir adelante, impulsado por el amor de su gente.
El lateral no esquivó los micrófonos a la hora de evaluar su rendimiento antes de ser relegado al banco de suplentes. En una cruda confesión que expone el aspecto mental del futbolista, Ignacio Abraham admitió el bache que sufrió en la cancha: "Los últimos partidos, antes de que me tocara salir, ni siquiera me salía parar la pelota. Y hago exactamente lo mismo, entreno igual o mejor que antes, pero a veces las cosas no salen".
La pérdida de la titularidad en Banfield
Para el defensor, perder el puesto no fue un castigo, sino un cable a tierra necesario para resetear la cabeza y recuperar el foco en el trabajo diario. "Salir del equipo, sin saber que iba a volver, me hizo tomar conciencia de que había que volver a la base, a meterle, volver a la fila y esperar que me toque", explicó sobre cómo asimiló la decisión del cuerpo técnico.
En sus palabras quedó en claro que, en Peña y Arenales, el bienestar del grupo está muy por encima de los egos individuales. En una frase que resume el espíritu de sacrificio del plantel actual, sentenció: "Con tal de que el equipo gane, mirá lo que te digo, hasta prefiero no estar dentro de los once porque se vive otro ambiente, se respira mejor".
El combustible de Ignacio Abraham para salir de la mala racha
A la hora de buscar motivaciones para revertir la situación, Ignacio Abraham no dudó en señalar a las tribunas del Florencio Sola. El futbolista valoró el enorme esfuerzo económico y de tiempo que hacen los hinchas del Taladro en este contexto adverso.
"La gente es la que va y se banca un montón de cosas también. Hay gente que viaja, que paga, que hace el esfuerzo y vos decís: loco, vamos a jugar por la gente", reconoció con evidente gratitud en diálogo con el programa Código Banfield.
Finalmente, al recordar la inyección anímica que significó el último Clásico del Sur ante Lanús, el defensor remarcó que defender la camiseta albiverde va mucho más allá de un partido de fútbol: "Uno juega por el compañero, por la familia que se aguanta todo y siempre está, pero quiero decir que el otro día jugamos con esa actitud por la gente porque es un clásico hermoso para jugarlo. Uno va sintiendo la camiseta y juega por todo". Banfield necesita carácter, e Ignacio Abraham demostró que el plantel está listo para dar la cara.