Durante la gestión de Javier Milei, la industria textil argentina atraviesa un momento crítico por el avance acelerado de las importaciones desde China, un fenómeno que, según la Fundación ProTejer, ya está desplazando producción nacional y empleo. La combinación de desregulación, plataformas digitales y precios imposibles de igualar profundizó la crisis en un sector con medio millón de trabajadores.
El ingreso de ropa china creció a un ritmo sin precedentes en los últimos años. Según el relevamiento, el gigante asiático ya explica más del 70% de las importaciones textiles, un salto que se consolidó entre 2024 y 2025.
La industria textil local denuncia que compite en condiciones desiguales, mientras el fenómeno del ultrafast fashion gana espacio con prendas de bajo costo, sin certificaciones y sin trazabilidad.
El informe advirtió que detrás de los precios bajos que ofrecen plataformas como Shein, Temu o AliExpress se esconde un modelo que erosiona la estructura productiva local: China ya aporta el 94% de los tejidos de punto importados, el 71% de la indumentaria y el 68% de las confecciones terminadas.
Las excelentes condiciones para China
El avance chino responde a la eliminación de mecanismos como:
- Declaración jurada de composición
- Valores criterio de importación
- Controles de etiquetado y talles
- Normas antidumping
Y se potencia con un régimen simplificado que:
- Evita aranceles
- No exige certificaciones
- No tributa impuestos como un comercio local
- Tiene envíos subsidiados por programas como ePacket