Piero llegó a la Argentina desde Italia de muy chico y pasó sus primeros años en Banfield. Mucho antes de convertirse en una de las grandes figuras de la música popular, fue un chico de barrio que compartía juegos, tardes y aventuras con sus vecinos.
Daniel Luna lo conoció en esos primero años, cuando Piero acababa de llegar de Italia, vivían a apenas diez metros de distancia, aunque para verse tenían que cruzar la avenida Alsina. Uno de los recuerdos que Daniel conserva tiene que ver con algo que hoy parece cotidiano, pero que en aquella época era todo un acontecimiento: su casa tenía el único televisor del barrio. "Se televisaba de 17 a 18.Una hora antes venían muchos vecinos con mate y facturas", detalló, entre aquellos vecinos que se reunían delante de la pantalla estaba Piero.
Daniel describió a Piero como alguien "muy bueno y educado", pero también recuerda que era "muy callado". Entre sus recuerdos, destaca cuando formaron una comparsa con los chicos del barrio y la ropa era de bolsas de arpillera. Además, contó que nunca va a olvidar cuando jugaban en el jardín de su casa: "Recuerdo que mi papá lo recorría con nosotros en moto".
En 2011 grabó el himno de Banfield.
El vínculo de Piero con El Taladro
Pero los recuerdos no se limitan a los juegos, Daniel también compartió mucho tiempo con la familia de Piero. Juntos iban a ver Turismo Carretera y seguían al Club Atlético Banfield con Piero y el padre, que vivían a cuatro cuadras del estadio Florencio Sola, fueron a "todos los partidos de local y de visitante del equipo 51", enfatizó, con una excepción: no pudieron viajar a Rosario debido a un brote de poliomielitis. Ese año, Banfield fue subcampeón, conocido como "campeón moral".
En 1951 Piero fue mascota del club y, décadas más tarde, ese sentimiento siguió intacto, en febrero de 2011, ya era un artista consagrado, y grabó el himno de Banfield. Él mismo había resumido ese vínculo con una frase que hoy adquiere otro peso: "Uno puede cambiar de todo, menos de equipo. Amo a mi querido Banfield".
Daniel y Piero vivían a diez metros de distancia.
La familia y la mudanza
Daniel también recuerda el negocio de tocadiscos y radios que tenía la familia en la zona de Maipú y Alsina, tiene presente la personalidad inquieta del padre: "Siempre estaba inventando cosas", y mencionó entre sus creaciones encendedores y cigarreras.
El local funciono hasta que sufrió un robo entre los años 1950 y 1951. Después de aquel episodio, un amigo le propuso comenzar nuevamente en Río Negro y la familia se mudó a Allen, una ciudad dentro de General Roca. "Se fueron muy tristes por dejar Banfield", admitió Daniel.
Tras su muerte a los 81 años, los recuerdos de quienes compartieron aquellos primeros años en Banfield vuelven a poner en primer plano al chico que fue antes de convertirse en Piero. Para Daniel, hay algo que permaneció en Piero a lo largo de su vida: "Su bondad y sensibilidad"; pero también aquellas tardes de juegos, televisión, carreras y fútbol junto a una familia con la que compartió parte de su infancia.