viernes 10 de abril de 2026
Día del Investigador Científico.

Es de Lomas de Zamora y lleva más de 50 años investigando los distintos tipos de virus

Ana Cristina Bratanich, de Lomas de Zamora, dedicó su vida a la investigación de virología animal y su relación con los humanos. Un orgullo local.

Cada 10 de abril, en Argentina se conmemora el Día del Investigador Científico en homenaje al nacimiento del doctor Bernardo Houssay, ocurrido en 1887. En Lomas de Zamora, Ana Cristina Bratanich es una referente de la investigación: con más de 50 años de trayectoria, su recorrido refleja compromiso y pasión por el conocimiento científico al servicio de la sociedad.

Nacida en Temperley, Bratanich se formó en el Instituto Nuestra Señora de Lourdes, situado en Banfield. Su vocación por la investigación se dio casi de manera fortuita: “Me recibí de veterinaria en 1979 en la Universidad de Buenos Aires. Antes de concluir mis estudios, ingresé en una cátedra de anatomía y allí, por medio de un familiar, hice contacto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, donde comencé a trabajar en el área de virología animal”.

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En Lomas de Zamora, Bratanich forjó una base sólida para lo que luego sería una exitosa trayectoria profesional.

En Lomas de Zamora, Bratanich forjó una base sólida para lo que luego sería una exitosa trayectoria profesional.

“La virología, en ese entonces, estaba rezagada respecto a las bacterias y los hongos. Se podían llevar adelante investigaciones, pero con pocos recursos. En el INTA estuve varios años hasta que me enviaron a Estados Unidos para perfeccionar mis conocimientos: pude doctorarme en el rubro gracias a una beca, en 1992”, recordó “Nicky”.

Una de temáticas con las que más trabajó Bratanich fue la fiebre aftosa, una infección viral animal que repercute directamente en los animales de pezuña hendida y, por ende, en el sector económico de cada país. Además, la investigadora también se doctoró en herpes bovino.

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Ana Cristina tuvo la posibilidad de perfeccionar sus conocimientos en el exterior. Actualmente trabaja en la Universidad de Buenos Aires.

Ana Cristina tuvo la posibilidad de perfeccionar sus conocimientos en el exterior. Actualmente trabaja en la Universidad de Buenos Aires.

Desde Lomas de Zamora al mundo

Tras su doctorado, Ana Cristina regresó a Argentina y, en 1993, viajó para Canadá para realizar un posdoctorado. “En aquel proyecto conocí a quien hoy es mi marido, un ciudadano francés. Con él me casé y me quedé en Canadá y Estados Unidos, realizando distintas etapas de investigación avanzada y trabajando como profesora universitaria”, contó. Desde su regreso al país, en 2001, trabaja en la cátedra de Virología Animal, perteneciente a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA.

Desde su regreso al país, en 2001, trabaja en la cátedra de Virología Animal, perteneciente a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA.

“En pandemia hice un vuelco mental. Con otros colegas escribimos un proyecto sobre Coronavirus en animales de fauna, principalmente en murciélagos. A pesar de la tristeza de aquella época, fue impresionante poder amar el rompecabezas y entender cómo los virus de animales pueden repercutir en la salud humana, ya que eso luego contribuyó a la creación de las vacunas”, detalló, con orgullo.

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Ana Cristina, una apasionada de su labor como investigadora.

Ana Cristina, una apasionada de su labor como investigadora.

En pandemia hice un vuelco mental. Con otros colegas escribimos un proyecto sobre Coronavirus en animales de fauna, principalmente en murciélagos. A pesar de la tristeza de aquella época, fue impresionante poder amar el rompecabezas y entender cómo los virus de animales pueden repercutir en la salud humana, ya que eso luego contribuyó a la creación de las vacunas En pandemia hice un vuelco mental. Con otros colegas escribimos un proyecto sobre Coronavirus en animales de fauna, principalmente en murciélagos. A pesar de la tristeza de aquella época, fue impresionante poder amar el rompecabezas y entender cómo los virus de animales pueden repercutir en la salud humana, ya que eso luego contribuyó a la creación de las vacunas

Una llama que no se apaga

Próxima a jubilarse, “Nicky” admitió que le quedaron muchas ganas de seguir trabajando en distintos temas de su interés. “Mi labor como investigadora sufrió una metamorfosis. Voy a seguir ligada a algunos proyectos, como por ejemplo en el fenómeno de la latencia, relacionado a todos los herpes. Cada vez se presta más atención a los virus que llegan al sistema nervioso ya que se piensa que hay una asociación a otras enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer”, adelantó la lomense.

Con la misma curiosidad que la impulsó desde sus inicios, Bratanich proyecta seguir aportando desde la investigación y acompañando nuevos desarrollos, convencida de que la ciencia es un camino en constante construcción. Con una vida dedicada al conocimiento, la lomense deja un legado para las futuras generaciones de investigadores.

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