En medio de los cruces por la situación que atraviesa la industria automotriz, las concesionarias revelaron que no están recibiendo de las terminales los autos necesarios para hacer frente a la demanda del mercado interno y que por eso se ven obligadas a retener vehículos para que no se frene su actividad. “El stock de los locales de venta bajó casi un 60%”, según datos de la Cámara de Comercio Automotor.







