En un fin de semana lleno de reuniones y negociaciones, el presidente Mauricio Macri resolvió avanzar con la mayor reestructuración del Estado desde que asumió en 2015. Su Gabinete quedará reducido a la mitad, diez ministerios serán absorbidos por otras carteras y saldrán los vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.
Acorralado por la crisis económica, Macri se recluyó en la Residencia de Olivos para definir el nuevo organigrama del Gobierno nacional con una meta fija en el horizonte: renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para encontrar un poco de alivio luego de un mes marcado por la corrida cambiaria y la inestabilidad.
Según la información que circula por estas horas, el ministerio de Ciencia y Tecnología pasaría a la órbita de Educación, lo mismo podría suceder con Cultura. Modernización quedaría bajo el ala de la jefatura de Gabinete. Seguridad y Defensa se concentrarían en una sola área, Agroindustria quedaría bajo el ala de Hacienda y Energía en Transporte.
Todavía no se conoce efectivamente si Salud pasará al ámbito de Desarrollo Social y tampoco la letra chica de las modificaciones ni quiénes permanecerán en sus cargos.
Entre las medidas discutidas para reducir el déficit fiscal y aumentar los ingresos que hoy recibe el Estado se analizarían una serie de reformas al régimen de las retenciones a los sectores agroexportadores, la suspensión de las rebajas impositivas previstas en la última reforma tributaria y la reducción de los gastos operativos de los ministerios.
Recién esta tarde se terminarán de pulir los detalles del nuevo programa político y monetario que lanzará este lunes el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, antes viajar a los Estados Unidos para renegociar las condiciones del acuerdo con el