Mucho se habla de la crisis de la industria automotriz y el stock gigante que tienen las fábricas por el desplome de las ventas (cerca del 50% en el primer trimestre del año). Esto lleva a bajar la producción (hoy funciona sólo al 15%) y genera suspensiones en los trabajadores, en el mejor de los casos. Pero ¿por qué cayeron las ventas? Sencillo: comprar hoy un OKM cuesta el doble que hace un año y se necesitan 8 sueldos más para adquirirlo.
Un vehículo no baja de los $550.000. Los de media gama saltan a $850 mil. En marzo de 2018, un 3 puertas costaba $285 mil. Para comprar ese vehículo, se necesitaban 12 sueldos de $23.300, el haber promedio en marzo pasado, según datos del Ministerio de Trabajo.
Actualmente, el salario medio ronda los $29 mil, es decir, un 24,5% por encima del monto de un año atrás. Sin embargo, los 0KM subieron, en promedio, un 75%. Pero en muchos casos, las alzas trepan por encima del 100%. El panorama no es bueno: se espera en 2019 la peor caída de ventas en los últimos 10 a�