En el corazón del barrio San José, en Temperley, funciona desde hace seis años el moderno Hospital Gabriela Carriquiriborde, el primer hospital propio de IOMA, la obra social de los trabajadores estatales de la provincia.
Desde hace seis años en San José funciona el Hospital Gabriela Carriquiriborde, el primero propio de IOMA. Su historia.
En el corazón del barrio San José, en Temperley, funciona desde hace seis años el moderno Hospital Gabriela Carriquiriborde, el primer hospital propio de IOMA, la obra social de los trabajadores estatales de la provincia.
El hospital comenzó a funcionar el 10 de agosto de 2020, en pleno avance de la pandemia de Covid-19, cuando el sistema sanitario del conurbano sur enfrentaba una presión inédita. La decisión de abrir un centro de estas características respondió a una necesidad urgente: aumentar la cantidad de camas, respiradores y servicios de atención en una de las zonas más densamente pobladas del país.
Allí había funcionado la Clínica Comahue, que cerró sus puertas tiempo antes. Tras ese cierre, sus trabajadores se organizaron en cooperativa y presentaron a IOMA una propuesta para reactivar el lugar. La iniciativa fue clave: la obra social tomó el proyecto, invirtió en equipamiento y refacción, y el hospital volvió a abrir, esta vez bajo una lógica pública y sin copagos para sus afiliados.
El Hospital IOMA en Temperley ofrece una variedad de servicios, incluyendo Internación (cuenta con 50 camas de internación, con capacidad para 83 camas en total, incluyendo 37 camas de terapia intensiva); Guardia de clínica médica las 24 horas; Servicios de diagnóstico (laboratorio, ecografías, y estudios de imagen de alta complejidad); y Vacunatorio (vacunas del calendario nacional y programas de promoción y prevención).
Gabriela Carriquiriborde fue una trabajadora de IOMA desaparecida durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983). La decisión de nombrarlo así forma parte de una política institucional vinculada a los derechos humanos y la memoria histórica.
Más aún, el homenaje no se limita a una persona: el hospital representa también a otras trabajadoras de la obra social víctimas del terrorismo de Estado, como Inés Pedemonte y Elba Beatriz Pirola de Rivelli, cuyos nombres forman parte del espacio de memoria dentro del edificio.