Si bien el nombre Villa Hipódromo no figura en ningún acta fundacional, quedó grabado por la voz popular cuando el Lomas Jockey Club se instaló en 1904 en las cercanías del Hospital Gandulfo.
Con la llegada del hipódromo, el área que era campo abierto con quintas y estancias dispersas se pobló de studs, herrerías y casas de los trabajadores del turf. Los vecinos empezaron a llamar “Villa Hipódromo” a esa parte de Lomas. Aunque el club se mudó a Longchamps en 1911 y en 1914 a Temperley, el nombre perduró.
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Descubrimiento de placa a Osvaldo Galeazzi, con su esposa Rosa Galarza de Galeazzi y sus hijas Lorena y Evangelina Galeazzi.
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Tras el recorrido por Villa Hipódromo en la 266, Fernando Cáceres Cocha presentó su intervención en Cerrito 1186 para "De Todos Sabores Congelados".
El almacén que era el centro social de Lomas
El Camino de Santa Catalina, hoy Cerrito, era entonces un camino de tierra que conectaba Lomas con la Chacra Santa Catalina. En ese paisaje, el almacén de campo de Maturi era el único comercio en kilómetros.
Funcionaba como almacén de ramos generales y pulpería. Ahí paraban carreros, gauchos y vecinos de las quintas cercanas. Era el centro social donde se juntaba la gente de Villa Hipódromo.
Hoy Villa Hipódromo es un barrio residencial, pero en su origen fue literalmente la “villa” que creció alrededor del hipódromo.
“Queremos ser el tábano de la historia local”, señaló desde TGC, Aníbal Manzi, en referencia a la frase de Sócrates que inspiró al histórico Diario Crítica: Dios me puso sobre la ciudad como a un tábano sobre un noble caballo, para picarlo y tenerlo despierto”.