Cuando terminó el aislamiento y volvieron los encuentros presenciales luego de la pandemia, muchas personas descubrieron cuánto habían extrañado compartir con otros. En ese contexto nació una idea que con el tiempo se transformó en algo más que un espacio para cantar: un lugar donde mujeres de Lomas de Zamora comenzaron a encontrarse, escucharse y acompañarse.
La historia de Mujerío comenzó en 2021, cuando la cantante y docente Micaela Sancho retomó las actividades presenciales luego de la pandemia. La necesidad de volver a la grupalidad fue el punto de partida de una experiencia que combinó música, aprendizaje y vínculos.
“Había muchas ganas de encontrarnos, de generar espacios colectivos entre mujeres. Empezamos cantando y compartiendo canciones, pero con el tiempo se fueron generando amistades y momentos muy lindos”, recordó Sancho.
El grupo fue creciendo como un espacio donde las voces no solo se encuentran desde lo musical, sino también desde las historias personales. Mujeres de distintas edades y recorridos forman parte de los encuentros: jóvenes de alrededor de 20 años y mujeres mayores de 60 o 70 comparten ensayos, aprendizajes y escenarios.
“Creo que eso es muy lindo porque después, en la práctica, las diferencias de edad no se notan. Todas traemos un bagaje para compartir y cuanto más abierto y variado es, más divertido”, explicó la docente.
"Empezamos cantando y compartiendo canciones, pero con el tiempo se fueron generando amistades y momentos muy lindos".
La confianza de cantar junto a otras
Uno de los rasgos centrales de Mujerío es que no funciona como una instancia de selección ni requiere experiencia previa. Algunas participantes llegan con recorrido en canto o coro, mientras que otras se acercan por primera vez a una práctica musical. Para Micaela, esa diversidad es parte de la identidad del espacio, “las personas que llegan sin experiencia aprenden mucho, tienen experiencias más novedosas. El material está organizado para que todas puedan participar”, señaló.
“Hay algo de la cultura de Mujerío desde sus inicios que tiene mucho que ver con las presentaciones en vivo, con generar cierto coraje", explicó Sancho. Para la docente, esa fuerza también surge del acompañamiento colectivo. “Esto de ir en patota de mujeres tiene algo que da coraje. Después de tener algunas experiencias en vivo, y con un grupo que siempre ha sido muy amoroso, las chicas que entran nuevas son muy abrazadas por las que ya están”, relató.
"Hay algo de la cultura de Mujerío desde sus inicios que tiene mucho que ver con las presentaciones en vivo, con generar cierto coraje".
Un primer encuentro para conocer cada voz
La entrevista no se trata de una audición ni de una evaluación, sino de un primer acercamiento para conocerse y escuchar la historia de cada voz. “La intención de la entrevista es simplemente un encuentro uno a uno con la persona que quiera participar: conocernos, escucharnos, que yo pueda conocer su voz, su proceso vocal, su historia y la manera en la que lleva adelante su canto”, explicó.
Micaela considera que ese momento previo ayuda a construir un vínculo antes de llegar al ensayo colectivo. “No es lo mismo empezar directamente con el grupo grande. Ese espacio uno a uno permite charlar y compartir tranquilos”, sostuvo.
“Somos muchas las voces en alto”, expresa la presentación del proyecto.
Voces femeninas que recorren distintas historias
El nombre Mujerío surgió como una forma de reunir distintas voces femeninas de la música popular. La propuesta reúne canciones interpretadas por mujeres de diferentes latitudes, estilos, géneros y formas de expresión.
“Somos muchas las voces en alto”, expresa la presentación del proyecto, que también recupera una frase de Alejandra Pizarnik sobre la fuerza de los lazos entre mujeres: “Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y corazón guerrero”.
"Mi intención es que cada mujer se lleve un espacio donde sentirse cómoda, donde divertirse, donde conectar con su voz y donde cantar con amigas. Creo que puede tener un poder muy fuerte en el espíritu: esa sensación de sentirse habilitada a cantar, cantar fuerte y en grupo puede ser muy inspirador, sanador y divertido”, resumió Micaela.