La pesadilla de un vecino de Lomas que sufrió una "estafa emocional" y ahora es acosado por su ex
La víctima se separó de su ex cuando descubrió un grave engaño que duró 14 años. Ahora quiere rehacer su vida, pero sufre todo tipo de insultos por redes.
El caso tramita en los Tribunales de Lomas de Zamora.
La "estafa emocional" puede ser un concepto con el que muy poca gente debe estar familiarizado. Sin embargo, la historia de un vecino de Lomas de Zamora contada a La Unión por su protagonista puede ser el primer paso para que muchas más personas se sientan identíficadas, e incluso se animen a contar su experiencia.
Por lo general, esa forma de engaño está asociada a fraudes románticos comunes en redes sociales. No obstante, el caso de "Ian", se asemeja más a una historia de terror, típica de las peliculas de ese género. Durante 14 años, vivió engañado por su expareja, que ahora lo acosa permanentemente.
Según confió a este medio, en el 2024 se enteró que la mujer con la que convivió desde su adolescencia tenía una relación paralela con su primo. No obstante, eso no era lo peor: producto de esa infidelidad, se enteró que el menor de sus hijos, de 4 años, no era su hijo biológico.
A pesar de que eso era suficiente para quebrar la voluntad de cualquier ser humano, continuó con su rol de padre, aunque todavía le faltaba recibir otro duro golpe. Tras el analisis de ADN, comprobó que su otro hijo, de 14 años, tampoco era de él. Eso provocó la separación definitiva con su ex. Después de eso, comenzó una demanda de nulidad de reconocimiento de paternidad que tramita en el Juzgado de Familia 2 de Lomas de Zamora y sufre el acoso constante de parte de ella.
La denuncia por acoso
Actualmente, con 34 años, volvió a formar una pareja y comenzó a rehacer su vida con los mismos sueños que tenía cuando era un adolescente. Mientras tanto, su pasado lo atormenta: como si fuera el culpable, tiene que soportar los insultos y amenazas de su ex y de la actual pareja de ella, con hostigamiento por redes sociales.
Días atrás, hizo la denuncia correspondiente en la Comisaría de la Mujer y Familia de Temperley para pedir la restricción perimetral y el ceso de hostigamiento.
"Yo solo quiero hacer una vida normal, espero la sentencia y que nadie más vuelva a pasar por esto. Que se visibilice como corresponde. Porque se vulneran muchos derechos y la justicia hace la vista gorda", expresó "Ian", quien prefirió usar ese alias para mantener el anonimato, con el fin de no exponer a los menores, víctimas del conflicto.
El robo de la identidad y la juventud: La cara más amarga de la estafa emocional (el testimonio de la víctima)
Lo que viví durante los últimos 14 años no fue una relación de pareja, sino una estafa emocional planificada con una frialdad difícil de procesar. Hoy escribo esta nota no solo como un descargo, sino como una advertencia sobre el vacío legal y moral que rodea al fraude de paternidad.
Desde mi adolescencia, asumí con orgullo y responsabilidad el rol de padre y proveedor. Mientras estudiaba y trabajaba día y noche para que en ese hogar no faltara nada, construí con mis propias manos una vivienda en terreno ajeno (de sus padres) y la amoblé íntegramente para garantizar el confort de lo que se suponía era mi familia. Todo ese esfuerzo, hoy lo sé, se edificó sobre una mentira sistemática.
La realidad me alcanzó con pruebas irrefutables. El primer niño resultó ser fruto de un engaño con un amigo de la adolescencia. El segundo niño, con quien siempre tuve un vínculo más estrecho, resultó ser hijo de mi propio primo. Ese lazo de sangre que yo sentía no era de padre, era de tío; una verdad que se me ocultó mientras yo sacrificaba mi juventud por un proyecto basado en el engaño.
Más allá del impacto personal, lo más grave aquí es el robo del derecho a la identidad de esos niños. Se les privó de conocer su verdadero origen y se les crió en una farsa que hoy estalla en sus vidas. Lo económico, aunque doloroso, es secundario. Lo que nadie me va a devolver son los 14 años de mi juventud, ese tiempo de entrega absoluta sacrificado por una familia que era, en su esencia, una puesta en escena de otra persona.
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El vecino de Lomas de Zamora denunció el caso en la Comisaría de la Mujer y Familia de Temperley.
Al descubrir la traición, tomé la decisión de retirarme del domicilio. Dejé todo atrás: la casa que construí y todo lo que pagué, mudándome para empezar de cero. Sin embargo, el sacrificio no terminó ahí. Actualmente, sigo pagando el préstamo que saqué para edificar ese techo y continúo manteniendo a esos niños hasta que la justicia dicte sentencia.
Lo más indignante es que, conociendo perfectamente quiénes son los padres biológicos, persiste en demandarme por alimentos, intentando utilizar el sistema judicial para perpetuar una estafa emocional y económica que me robó media vida.
A pesar de haberme quedado sin el fruto de años de trabajo y de enfrentar deudas por una casa que ya no habito, no lograron quebrarme. Hoy, por primera vez, disfruto de la vida con autenticidad. Estoy en una nueva relación, feliz y en paz, demostrando que aunque te roben el pasado, no pueden quitarte el futuro.
Mi único "error" fue actuar de buena fe. Hoy elijo la verdad, empiezo de cero y recupero mi identidad.
Escribo para poder visibilizar este hecho, ya que así como yo, hay muchos hombres y niños que están atravesando este tipo de situaciones y muchos que aún siguen viviendo bajo una farsa. Pidiendo una ley de ADN al nacer para que no sucedan más hechos como este, y se respeten y no sean vulnerados los derechos del ciudadano recién nacido y evitemos no solo daños económicos, sino también psicológicos, morales .
Escribo bajo el anonimato para no exponer a los menores.