La biblioteca Gutiérrez es una casona antigua ubicada en la avenida Almirante Brown 2163.
La biblioteca Gutiérrez es una casona antigua ubicada en la avenida Almirante Brown 2163.
En Lomas de Zamora, hablar de bibliotecas es hablar de identidad. Una institución, poco citada y no por eso menos decisiva, que combina historia, educación y una vigencia sorprendente: la biblioteca Juan María Gutiérrez o más conocida como biblioteca Gutiérrez. Su sede es una casona antigua ubicada en la avenida Almirante Brown 2163.
Cuando esa construcción era apenas una novedad en el paisaje, el frente se veía afectado por el trajín de las diligencias que unían Buenos Aires con Chascomús: barro en los días de lluvia, polvo en las jornadas secas. A pocos metros, en la posta “La Botica”, entre Fonrouge y Balcarce, hacían su primera parada.
Los inicios de la biblioteca Gutiérrez de Lomas de Zamora
Ese movimiento cambió con la llegada del ferrocarril. Los carruajes dejaron de circular por el viejo Camino Real y el protagonismo pasó al tren, cuyo paso cercano empezó a marcar el ritmo de la zona. En ese nuevo contexto, la propiedad fue adquirida por la empresa ferroviaria. Años más tarde, el 18 de septiembre de 1938, abrió allí sus puertas la institución cultural Juan María Gutiérrez junto con su Escuela de Puertas Abiertas, una iniciativa de Emilio Menéndez Barriola.
Cruzar el zaguán amplio, de estilo colonial, produce una sensación inmediata: la de entrar en otra época. El patio, con baldosas y un aljibe original en el centro, rodeado de vegetación, refuerza esa impresión de viaje al pasado lomense. Desde sus inicios, la Gutiérrez tuvo un rol activo en la vida cultural local.
Por su salón de conferencias -sencillo en dimensiones pero significativo en su historia- pasaron figuras destacadas de la literatura, la ciencia y el arte. Entre ellas, Vicente Forte, José Luis Romero, Julio E. Payró, Ángel Battistessa, Pedro Miguel Obligado, Ernesto Sábato y Juan Luis Lanuza. También Jorge Luis Borges, quien dejó dos intervenciones recordadas: una dedicada a Goethe y otra centrada en Estanislao del Campo.
El acervo bibliográfico lleva el nombre de su fundador. Se originó con los libros donados por el propio Menéndez Barriola y hoy supera los 25.000 volúmenes. A eso se suman colecciones de revistas emblemáticas como Caras y Caretas, Sur y Plus Ultra, testimonio de una etapa destacada del periodismo argentino.
En paralelo, la Escuela de Puertas Abiertas ofrece desde siempre una amplia variedad de talleres: yoga, pintura, dibujo, idiomas, canto y tango, entre otros. Un espacio de formación en artes y oficios que sigue activo pese a las dificultades económicas que atraviesan muchas instituciones culturales. Su continuidad, en ese contexto, no es un dato menor. Es, en todo caso, una señal de resistencia.