Hombres y mujeres de la Unidad N° 40 colaboran en la confección de portasueros que inició la entidad “Te Doy una Mano”, los cuales son donados.
Arman los elementos para la ONG "Te doy una mano".

El entusiasmo por sentirse útiles y despejar sus mentes por un rato es lo que se respira en la capilla de la Unidad N° 40 de Lomas donde se confeccionan hace alrededor de dos meses los portasueros infantiles para donar a los hospitales gracias a la entidad “Te doy una mano” la cual aportó los materiales para que los internos puedan realizar este trabajo solidario y totalmente ad honórem.

Cristian Rodríguez es el director de la unidad y fue quien contó la satisfacción que les genera a los internos realizar este tipo de tarea: “La propuesta llega cuando los integrantes de ‘Te doy una mano’ se contactan con los jefes superiores, para realizar los portasueros e inmediatamente se pusieron a trabajar alrededor de siete hombres y mujeres que son parte del penal y hoy trabajan en equipo para llevar la iniciativa adelante”.

Más de 200 portasueros ya fueron entregados y la idea es continuar trabajando para que lleguen más donaciones a los hospitales que lo necesiten.

“Hay mucha emoción para nosotros cuando hacemos esta labor porque somos mamás y los chicos son muy especiales. Lo hacemos con mucho amor nosotras porque para nosotros es satisfactorio ya que carecemos la falta de cariño de nuestros hijos”, expresó María, una de las internas que tres veces por semana se dedica a realizar la labor solidaria.

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El trabajo en equipo es fundamental para llegar al objetivo ya que las mujeres se dedican a repasar y emprolijar el trabajo específico de encastrar las piezas que hacen los hombres.

“Nosotros le damos la forma luego cada portasuero lleva un sticker, porque es el símbolo que ayuda a cada chico que recibe la transfusión porque significa que un superhéroe los ayudará con sus poderes a sanar”, explicó Vanesa, otra de las internas que además dijo estar orgullosa de colaborar con la causa.

Se impulsan actividades enfocadas en la reinserción social.

Javier, otro de los internos que colabora en la confección de los portasueros contó que se dedica a la labor por la mañana y la tarde y que lo hace en sus ratos libres ya que también participa de otros cursos y talleres que brinda la Unidad. “Esto está hecho con amor, yo ya trabajo en el área de mantenimiento en un pabellón, soy service y además dicto un curso de electricidad donde acompaño al profesor y también estudio, hago actividades de todo tipo”, contó, pero sobre los portasueros dijo que es un acto de verdadero amor porque “yo tengo hijos”.

ACTIVIDADES CON SALIDA LABORAL. Desde la Unidad Penal de Lomas aseguran que el objetivo es mantener a los internos en actividad constante ya que consideran una forma de mantener la salud mental siempre apuntando a la reinserción laboral cuando cumplan sus condenas.

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“Queremos que salgan con un oficio para que no vuelvan a delinquir. Por eso hay talleres que son voluntarios, ellos presentan un pedido para poder participar”, explicó el director de la unidad.

Cada curso es corto, algo que permite que participen un gran caudal de internos. “Ya hay más de 500 capacitados de los 925 internos de los cuales 110 son mujeres. Además el 60% está trabajando”, comentó Rodríguez.

Mujeres y varones trabajan a la par. 

Hacen distintos talleres y también apuntan al deporte. Hay disciplinas como rugby, futbol, boxeo, entre otras. “También tratamos de apuntar al esparcimiento como premio de sus logros, entonces invitamos a bandas musicales para fomentar lo recreativo”, cerró.

CONFECCIONAN PRÓTESIS PARA DISCAPACITADOS. Uno de los logros más importantes para los internos del penal fue encarar hace más de un año, el taller “Caminemos juntos” en el que se encargan de confeccionar prótesis para personas con amputaciones.

“Nace con un taller de inclusión por la discapacidad, donde hacíamos traducción de braile y trabajamos con chicos con disminución visual y después comenzamos hacer bastones, muletas y pies para porta sueros”, detalló el sargento Primero, Maximiliano Correa que estuvo desde un comienzo trabajando en este taller. Después comenzaron a entender que había internos con amputaciones y para ellos comenzaron a buscar la manera de hacer las prótesis. “Surgió un modelo, se hizo un prototipo de pierna ortopédica y con errores  y aciertos se mejoró la forma y ya entregamos siete prótesis”, dijo Correa.