“¿Es complicado ser amigo deSandro?”, le preguntaron al Gitano en una oportunidad durante una entrevista y con su espontaneidad habitual respondió de inmediato dejando en claro la separación del personaje público de Roberto Sánchez: “De Sandro sí, pero de mí no”.
“Ser amigo de Sandro es exponerse a todas las circunstancias que lo rodean. Quien quiera ser amigo de Roberto Sánchez no. La amistad no tiene misterios, es un simple proceso de elección humana, es una afinidad de caracteres. Es aceptar defectos, valorar virtudes, comprender, dar una mano en el momento preciso. El amigo es uno mismo en el cuero de otro”, contó Sandro.
Sandro siempre tuvo en claro el personaje del mundo de música y del cine era uno y Roberto Sánchez era otro. Dentro de su casona de Banfield se libraba del artista y disfrutaba de su intimidad y de recibir a un selecto grupo de amigos.
Hace 80 años nacía Sandro.
Sandro, un grande del cine y la música.
Y también fue claro para darle su sentido a la amistad: “Un amigo no es el que ves todos los días, un amigo es el que sabe escuchar cuando hace falta, que no te pide nada, está esperando a que tú adivines qué necesita”.
Sandro falleció hace 16 años, el 4 de enero de 2010, a sus 64 años. Su legado goza de total vigencia, tanto en los fans de los viejos tiempos, en especial de sus “nenas”, como quienes lo fueron descubriendo en distintos tramos de su carrera y de forma póstuma.
Sandro, el perfil de “un atorrante tierno”
Sandro también habló de su figura pública con bonitas palabras y hasta burlándose de si mismo con su clásico humor, en una de las entrevista que brindó en otros tiempos.
“Sandro es un atorrante tierno, un desfachatado irrespetuoso. Con alta dignidad de trabajo. Un cantante de pronto es más que un político: recibe todo el amor y las frustraciones del mundo. Le pagan sin tener que prometer nada. No puedo menos que matarme en el escenario”.