El otro día tuve que dar una noticia que confirmó una sensación que ya presentía: según un estudio del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este invierno 2018 fue el más frío de los últimos 11 años y el octavo más severo en la historia, según los registros climatológicos de la Argentina.

Para los que disfrutan de las bajas temperaturas, un año ideal. Sin embargo, para otros, los fanáticos del calorcito, fue una verdadera pesadilla. Por suerte, estamos a días nada más de que empiece la Primavera, que es para mí la mejor estación del calendario: trae más luz, para hacer los días cada vez más largos, los primeros calores, el verde de los árboles, el despertar de las flores y la alegría en los más chicos por las vacaciones de verano que están a la vuelta de la esquina. Todos, creo yo, motivos de festejo.

Hace algunas décadas, las celebraciones eran mucho más grandes y tenían nombre. Todos en nuestro partido esperaban la llegada de esta época para armar multitudinarias movidas artísticas y sociales que se organizaban en nuestro municipio y eran conocidas como “Semana de la Primavera.

Las fiestas tuvieron su apogeo en las décadas del 40, 50 y 60. Por entonces, los comerciantes del barrio se reunían en el Círculo de Amigos de Lomas, la entidad que tenía a su cargo la preparación y organización de los festejos. Nuestro barrio contaba con una importante movida nocturna.

Los recitales, en un escenario levantado en la esquina de la avenida Yrigoyen y Laprida, congregaban a más de 20 mil vecinos. También tenían mucha convocatoria y repercusión las actuaciones de capocómicos. Y las noches festivas siempre terminaban con un desfile de carrozas y la elección de la Reina de la Primavera, una distinción a la que se postulaban las chicas más lindas de la zona.

El Círculo de Amigos organizaba excursiones a Mar del Plata y festivales de milonga en el Teatro Coliseo. A todo esto, por supuesto, se sumaban las reuniones y las fiestas. La sede del Círculo, ubicada en Boedo 789, solía adoptar el decorado de una típica cantina porteña.

Un dato no muy conocido es que en ese mismo lugar se realizó la primera cena para celebrar el Día del Amigo, instituido por Enrique Febbraro el 20 de julio de 1969 en homenaje a la llegada del hombre a la Luna. Nadie se imaginaba en ese momento que esa invención sería celebrada más tarde por millones de personas en todo el mundo.

El cambio de costumbres y las recurrentes crisis económicas de nuestro país, lamentablemente, fueron marcando el ocaso de aquellas fiestas y hoy sólo festejan los estudiantes.