LA RESTAURACIÓNFranco Morel trabaja y hace mantenimientos en la biblioteca y, esta vez, estuvo a cargo del arreglo de las escaleras que conducen al mirador: "La escalera es en forma de caracol y llevaba mucho tiempo sin cuidados, por eso los años la han castigado. La madera era muy buena, clavé algunos escalones sueltos, la lijé, la limpié y le di brillo con barniz. Es la primera vez que trabajo con una escalera tan antigua, del siglo XIX, y prácticamente sin usodesde hace años".
La escalera es en forma de caracol y llevaba mucho tiempo sin cuidados, por eso los años la han castigado. La madera era muy buena, clavé algunos escalones sueltos, la lijé, la limpié y le di brillo con barniz. Es la primera vez que trabajo con una escalera tan antigua, del siglo XIX, y prácticamente sin uso desde hace años.
Por otra parte, contó que la baranda estaba "muy suelta" ya que en ese tiempo no se soldaba y sí se remachaba, por lo que debió asegurarla para que cumpla su función. Las paredes también recibieron manos de pintura porque estaban con agujeros, graffitis y descascaradas.

"Hubo un tiempo que la gente se metió por el altillo, ya que había una abertura. Ahora colocamos una puerta para cerrar el paso", aseguró Morel, mientras que Filippo añadió: "Poder elevarnos por esa escalera y llegar a ver el cielo desde la terraza, que antes era imposible, es increíble e interesante".
Poder elevarnos por esa escalera y llegar a ver el cielo desde la terraza, que antes era imposible, es increíble e interesante.
Lo cierto es que la llegada del Ferrocarril del Sud y la construcción de las vías, a metros del lugar, hizo que las diligencias dejasen de existir, pero el espacio (que cuenta con varias habitaciones) sirvió como alojamiento de los ingenieros y constructores que trabajaban en la zona.

Cabe destacar que el creador de la biblioteca fue Menéndez Barriola, que donó su colección personal y se utilizó la casona que, para ese entonces, también había dejado de servir como alojamiento.
"Actualmente contamos con más de 30 mil ejemplares y, además, se hacen muchas actividades culturales como talleres de teatro, de energía solar, de yoga, entre otros", aseguró el presidente, que es hijo de Amelia March, la histórica secretaria del lugar que trabajó durante 30 años en el lugar.
Lo cierto es que la llegada del Ferrocarril del Sud y la construcción de las vías, a metros del lugar, hizo que las diligencias dejasen de existir, pero el espacio sirvió como alojamiento de los ingenieros y constructores que trabajaban en la zona.
Andrés admitió que las restauraciones no solo alcanzaron al mirador, sino que también realizaron trabajos de pintura y mantención del edificio. Además, en el salón de lectura, ya planean construir estanterías desde el piso hasta el techo para un mejor orden y conservación de los libros.
Para finalizar, Filippo se mostró muy contento de volver al ruedo luego de lo que fue el parate por la pandemia, con actividades culturales, ferias y recitales: "Tenemos como proyecto para el año que viene poder hacer una feria del libro y un cine debate".
Aquellos vecinos que quieran hacerse socios de la biblioteca ($100 por mes) deben acercarse a la sede, ubicada en Almirante Brown 2163.