Con gases lacrimógenos, disparos de balas de goma, camiones hidrantes, y motos, la Policía Federal avanzó en la represión de la multitud que protestaba contra el proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno. El Senado tratará el proyecto que se espera dure hasta la noche de este miércoles.
Hubo al menos 13 detenidos, según confirmó el Ministerio de Seguridad y más de 40 demorados en la movilización que se desarrolló de forma pacífica hasta pasadas las 15 cuando las fuerzas de seguridad iniciaron el desalojo forzoso de las personas en las calles. Esto suscitó alguna reacción por parte de los manifestantes que arrojaron piedras y botellas encendidas que no llegaron a inmutar a los efectivos.
Sin embargo, el operativo avanzó con fuerza y las calles quedaron prácticamente disipadas luego de más de una hora de desalojo.
Según fuentes oficiales, el dispositivo incluyó unos 4.500 efectivos distribuidos en distintos cordones alrededor del Palacio Legislativo. El primero quedó a cargo de la Policía Federal; el segundo y el tercero, de la Policía de la Ciudad. Tras la caída de una parte de las vallas, el despliegue se extendió incluso dentro del edificio, donde se restringió la salida de periodistas y empleados.