“Si estoy vivo es por mis dos primos y mi padrino”, repite una y otra vez el joven de 23 años que se electrocutó la semana pasada en el Club “El Fortín” de Temperley. Todavía shockeado por lo que pasó, se animó a hablar con La Unión para revivir y contar su versión sobre aquel dramático episodio. Y de paso, advertir sobre una seria irregularidad que casi le cuesta la vida.
Joven electrocutado en un club de Temperley: "Me estaba muriendo, nadie se hizo cargo"
Se salvó de milagro tras recibir una descarga eléctrica en "El Fortín" de Temperley. Recordó el dramático momento y señaló que nadie se hizo responsable.
Eran las 22 horas del domingo 22 de febrero. S.N.M. (pidió que lo llamen así para preservar su identidad) había alquilado la cancha ubicada en el cruce de Armesti y Portugal, justo en el límite de Temperley y Banfield. Como cada semana, fue a jugar con sus primos, su padrino y sus amigos.
El responsable del club, con quien el joven tiene trato habitualmente, no se encontraba en el lugar y por eso mandó a su padre para abrirles la puerta de la cancha. Una vez adentro, el drama empezó cuando intentaron encender las luces.
Un cable pelado en el cuarto de luces
“Siempre se suelen olvidar la llave del cuartito donde están las térmicas para prender las luces de la cancha. El dueño de la cancha en varias ocasiones nos ha dicho que hagamos la misma maniobra, que es subirnos hasta arriba del cuartito este, que es un 2 por 2, y nos metamos por arriba por donde hay un hueco y bajemos por una torre que es toda de hierro”, relató S.N.M. a este medio. Ese fue el principio de una noche de terror.
“Como este chabón dijo que no tenía la llave, yo subí y me quedé electrificado. Una vez que me siento, me acomodo para bajar al cuartito, meto mis pies para bajar y cuando tenía medio cuerpo adentro, me doy cuenta que me estaba pasando corriente por mi cuerpo”, explicó el joven, que no podía moverse y sólo atinó a pegar un grito desesperante: “¡Me muero!”.
Tras escucharlo gritar, sus dos primos y su padrino fueron al rescate y enseguida notaron lo que estaba pasando: “Había un cable pelado que estaba pasando por la torre, que es una columna de hierro, y no podía salir”. Tenían que subirse al techo de ese cuarto y despegar al muchacho de alguna manera, lo cual era riesgoso porque podrían electrocutarse ellos también. Y no tenían mucho tiempo para hacerlo.
“Yo habré estado de 10 a 15 segundos dándome cuenta de que me estaba muriendo. Se me venían imágenes de mi familia… Fue horrible. Ellos suponían que ya estaba muerto”, dijo S.N.M. con crudeza. Una imagen que todavía le provoca ataques de pánico. Y que obviamente, hizo que sus familiares pensaran lo peor. Afortunadamente, lo salvaron a tiempo: usando una gorra y una remera, lograron despegarlo de la corriente.
Se salvó de milagro
Una vez que pudieron reanimarlo, el joven electrocutado no protestó contra los empleados del club. Sólo necesitaba irse y dejar ese horror atrás. “Estuve de 40 segundos a un minuto pegado a la electricidad y lo único que quería era ver a mi familia”, señaló. No obstante, no sólo que nadie apareció para hacerse cargo, sino que cerraron las puertas.
“El dueño del lugar se había ido, vio que me electrifiqué y se fue. Apenas salimos todos del club, este muchacho, el padre del que yo quise alquilarle, cerró y apagó todo”, denunció la víctima, y agregó: “Mi primo lo llama al dueño del club, le cuenta todo esto y él lo único que le pregunta es si vamos a jugar o cerraba y apagaba todo el lugar. Yo me encontré, en ese sentido, abandonado. No hice bronca, no hice nada, porque estaba en shock”.
El joven fue hasta su casa y minutos después llegó una ambulancia del servicio 107 de Emergencias Lomas. Lo trasladaron de inmediato al Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora. “Estuve internado más de 15 horas, me hicieron estudios médicos y tengo que seguir yendo a un psiquiatra, un psicólogo y un neurólogo para que no me quede ninguna secuela porque al fin y al cabo, me sigo sintiendo en shock todavía. Me cuesta entender todo. Lo que pasé fue horrible. Me puse a pensar un poco y tuve tres ataques de pánico a la madrugada”, lamentó S.N.M.
Fuerte queja contra "El Fortín" de Temperley
Ahora, varios días después del gravísimo incidente, el joven de 23 años profundizó su queja contra la comisión directiva de “El Fortín”. “Nunca sentí que nadie se hubiese hecho cargo de todo lo que me pasó. El presidente nunca está. Durante el momento que jugamos no hay nadie. Si un día nos quebramos o algo así, tendríamos que llamar nosotros a la ambulancia y hacernos cargo nosotros”, reprochó.
S.N.M. radicó finalmente la denuncia en la comisaría, mientras sigue en recuperación. Ahora sólo espera que se tomen medidas para evitar una desgracia mayor. “Ojalá que esta persona no esté más, así ponen a alguien a cargo para que esté un poquito más pendiente del mantenimiento y de todo el club. Ese cable no tendría que haber estado ahí, porque ahí juegan chicos. Así como me tocó a mí, le hubiese tocado a un chico cualquiera más chico que yo y hubiese terminado en una tragedia”, cerró.