El joven de Lomas de Zamora imputado por la muerte de Liam Payne, excantante de One Direction, rompió el silencio y dio su versión de los hechos. Aseguró que se siente “un chivo expiatorio”.
Ezequiel Pereyra, oriundo de Lomas y empleado del hotel donde murió el artista, relató cómo sucedieron los hechos y confesó sentirse un "chivo expiatorio".
El joven de Lomas de Zamora imputado por la muerte de Liam Payne, excantante de One Direction, rompió el silencio y dio su versión de los hechos. Aseguró que se siente “un chivo expiatorio”.
Ezequiel David Pereyra era empleado del Hotel CasaSur de Palermo donde falleció Payne tras arrojarse desde un tercer piso. El joven de 22 años, oriundo de Ingeniero Budge, está acusado de haberle vendido cocaína al artista poco antes de su muerte.
Durante su encierro en su casa de Lomas, donde cumple con la prisión domiciliaria, Pereyra se animó a hablar en público por primera vez. Contó que era empleado de mantenimiento y limpieza, y que de vez en cuando, le pedían hacer distintas entregas de room service a los huéspedes. Según él, así conoció a Payne.
“Mi intención no es interferir o interrumpir la investigación, sino aportar desde mi lado de la historia. Toda esta situación tomó una magnitud que no esperaba. Yo solamente era un empleado”, confesó Ezequiel en charla con Infobae.
Pereyra contó que conoció al ex One Direction “en el marco una relación laboral, dándole un room service, llevándole whisky a la habitación un lunes a la noche”, por orden de su supervisor. Antes, le advirtieron sobre el comportamiento errático de Payne: “Los jefes decían que podía ser peligroso. Más que nada con las chicas, decían que las chicas no se acerquen”.
En ese momento, según Ezequiel, llegó el pedido de drogas: “Me pide que le consiga cocaína el lunes a la noche, en el momento en que le entrego el whisky. Como no hablo inglés, lo hizo con un traductor en su teléfono”. Acto seguido, Payne le dio 100 dólares. “Lo tomé como propina. Le dije ‘thanks’, inglés no sé. Fue como que lo usó como para mantenerme atención y decirme eso. Ese día volví a mi casa como siempre, en colectivo”, prosiguió. En esa charla, el artista le pidió la dirección de su casa y el joven se la dio, algo de lo que hoy se arrepiente.
Horas después, Payne se habría enojado porque Pereyra no regresó con la cocaína que le había encargado. “A eso de las dos de la mañana me llaman del hotel. Mis propios compañeros me dicen que esta persona está agresiva, diciendo que le robé dinero, que podía llegar a perder el trabajo”, recordó. Ante esa situación, Ezequiel tuvo miedo de que lo echaran y por eso decidió regresar al hotel a la madrugada con la droga.
Después de la muerte de Liam y de que se comprobara que había consumido cocaína antes de caer del tercer piso, la investigación de la fiscalía no tardó en identificar al joven de Lomas. Aquella “propina” de 100 dólares fue interpretada como un pago por la cocaína. Además, las cámaras de seguridad habían grabado a Payne saludándolo con un apretón de manos en un ascensor, lo cual fue entendido como un pasamanos de drogas.
“Cometí el error de pasarle mi dirección. Me pidió mi dirección y mi teléfono”, dijo Pereyra sobre uno de los elementos que lo dejaría marcado por la Justicia.
Cuando le preguntaron si se sentía un chivo expiatorio, Ezequiel fue claro: “Yo siento que sí, porque se usó mi caso para desviar la atención de los hechos importantes que pasaron en la causa. Me dejaron en una posición que yo no le encontraba sentido. La verdad que fue muy difícil para mí asimilar todo eso. Así que sí, yo te respondería que sí. Espero que se resuelva lo mejor posible”.