María Canali sostiene que a su hija la drogaron, la violaron y la asesinaron. Pero en la fiscalía tiene otra versión. "Hay testigos y pruebas que se están pasando por alto", dice.
La joven tenía 21 años, estudiaba enfermería y trabajaba con barwoman.

María Canali espera. Pasa sus días pegada al teléfono. Confía que de un momento para otro alguien le va a dar una buena noticia. Pero no. Dice que a casi dos años de la muerte de su hija, Lizbeth Foronda Calani, todavía no sabe lo qué le pasó. Denuncia que la Justicia no le da respuestas y pide que se investigue a dos personas que estuvieron con ella esa noche.

"La verdad es que estoy esperando que la fiscal me llame para comunicarme si hubo o no nuevos resultados en las investigaciones. La última vez que me llamó fue antes de la pandemia y no supe más nada", comenta María. Cada día que pasa el dolor se agranda y ella jura que no se va a quedar de brazos cruzados para que el caso "no quede impune".

El 1 de septiembre de 2018, Lizbeth trabajó como barwoman en un boliche de Liners, muy conocido entre la comunidad boliviana. "De ahí fueron a comer a un lugar cercano y luego dos compañeros se ofrecieron a llevarlas a ella y una amiga hasta su casa", relata. Hasta entonces la historia es conocida, pero luego no se sabe qué pasó con esta chica de 21 años

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María sostiene que a su hija la drogaron, la violaron y la asesinaron. Sin embargo, tras las pericias, la Justicia de Lomas de Zamora determinó que la víctima falleció de un paro respiratorio tras ingerir una gran cantidad de alcohol. "Hay testigos y pruebas que se están pasando por alto y que no se están teniendo en cuenta", apunta la madre.

Los dos hombres que habían permanecido con ella en la casa ubicada en Ricardo Palma al 600, en Villa Centenario al principio fueron detenidos, pero a las pocas horas fueron liberados. Según la Justicia las pruebas "no arrojaban elementos suficientes" para determinar que la habían maniatado o estrangulado en el marco de una "fiesta sexual".

Sin embargo, María desconfía de esa versión. ¿Por qué? Sostiene que "de acuerdo con los informes, (Lizbeth) murió a las 3 de la tarde, aproximadamente, y la tuvieron muerta sin avisar a nadie hasta la una de la madrugada del día lunes", resaltó.

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"Mi otra hija la fue al lugar del asesinato con la mujer de uno de los imputados, que es la que ya sabía de todo lo que había ocurrido, porque el marido se había comunicado muchas horas antes con ella. De esta manera, tenían una coartada perfecta para mentir en la estación de policía y, por ende, en la Fiscalía de Lomas de Zamora", afirma.

La mujer sostiene que desaparecieron pruebas que había en el celular de la mujer de uno de los imputados. "Hay muchas cosas que no tienen explicación", agrega.

"Hoy estos dos sujetos están libres y según la fiscal que lleva la causa (mi hija) murió "por asfixia por vómito" y no hay pruebas que ella haya vomitado. Yo pido ayuda para difundir esto para que este crimen no quede impune y se investigue como se debe", cerró.