Mejoró la cosecha en Buenos Aires y ratificó los triunfos en el Sur y el Norte para ganarle en primera vuelta a Juntos por el Cambio.
Alberto, con el apoyo de las provincias, ganó en primera vuelta.

Alberto Fernández ratificó el triunfo en casi todo el territorio argentino que había conseguido en las PASO y se consagró como el próximo presidente. El candidato del Frente de Todos se impuso en las mayoría de las provincias al actual mandatario Mauricio Macri, que aspiraba a la reelección, y gobernará los próximos cuatro años.

Con una participación del 81% del electorado, la Elecciones Generales confirmaron la victoria que Fernández había logrado en agosto. Y los números fueron claros: la lista que lo postulaba como presidente y a Cristina Fernández de Kirchner como vicepresidenta se impuso en 18 de las 23 provincias frente al binomio Macri-Miguel Ángel Pichetto. Y en esos datos sustentó el triunfo en primera vuelta, más allá de la remontada del oficialismo.

Otro dato de la victoria fue el crecimiento que mostró en varios distritos, entre ellos la provincia de Buenos Aires, donde mejoró lo hecho en las PASO (50,65%) y se impuso con más del 52% de los votos ante la lista oficialista.

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Este triunfo se consumó  también gracias a la performance en el Norte, La Patagonia y también en la Mesopotamia, ya que sostuvo y mejoró la cosecha que había conseguido en las PASO en todas esas provincias.

En el Sur, mejoró los números en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén y mantuvo la misma cantidad en Tierra del Fuego. En tanto, en la Mesopotamia, sostuvo los números de las Primarias de agosto y se impuso en Misiones y Corrientes, mientras que hubo un empate técnico en Entre Ríos. Y en varias provincias del Norte logró sus ventajas más amplias: en Santiago del Estero ganó con el 74% y en Formosa lo hizo con el 65%.

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Juntos por el Cambio, por su parte, mejoró en relación a la última elección, pero no le alcanzó para llegar al balotaje. Macri, que no tendrá reelección y finalizará su mandato en diciembre, arañó el 40% y quedó a ocho con candidato del Frente de Todos.

El presidente obtuvo ocho puntos más que en las PASO y su recuperación tiene una explicación concreta: mejoró el caudal de voto en todo el territorio argentino, teniendo en cuenta la magra cosecha que había logrado en las PASO, y ganó con amplia ventaja en Córdoba, donde consiguió el más del 60%, y en Mendoza, en el que se impuso por más del 50% de los votos. También se impuso en San Luis y le fue bien Santa Fe y Entre Ríos.

En CABA,  un lugar cómodo para Cambiemos y que gobierna desde 2007, superó la barrera del 50% y le sacó 17 puntos a Fernández.