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Se casaron a distancia: ella en Japón; y él, en Temperley 

TRÁMITES Y LOGRO. Agustina y Andrés fueron los protagonistas del primer casamiento de este tipo en pandemia en la provincia de Buenos Aires. El flamante esposo espera poder viajar a mitad de año.

El registro de Temperley no tuvo este martes un casamiento más. Agustina Forgioni (31) y Andrés Nazzari (33) sellaron su amor a la distancia: él desde Lomas y ella, en Japón. Y se convirtieron en la primera pareja que se casa en pandemia de esta forma en la Provincia de Buenos Aires.

Agustina es cirujana y viajó en octubre de 2020 a Japón, con una beca para estudiar en la Universidad de Hokkaido. Pero para poder ir juntos tenían que estar casados, pedir la autorización en la universidad para que Andrés viaje como "dependiente de ella". Con la pandemia y los registros cerrados fue imposible. Pero apenas comenzó a activarse todo, pusieron manos a la obra. "El Doctorado dura cuatro años; es mucho tiempo para no viajar con ella", dice convencido Andrés.

Tuvieron que conseguir un escribano en el exterior que certificara la firma de Agustina y el documento debía tener un sello con validez internacional.

Entonces, empezaron los trámites. El primer paso era que Agustina firme un consentimiento escrito desde allá. "Necesitábamos esa autorización. Llamó a la Embajada argentina en Japón y un abogado le dijo que el gobierno de ese país no emite ningún tipo de documento que le permita a ella casarse, y le recomendaron armar un escrito y hacerlo firmar por un escribano. Fue complicado conseguirlo", cuenta Andrés, que aclaró que además tenía que tener un sello que le daba validez internacional.

Una vez que tuvo ese papel, el trámite duró menos de lo que pensaban. El expediente se aprobó en menos de un mes y la semana pasada le dieron fecha para casarse este miércoles. "Cuanto antes", dijo él. No quería dejar pasar ni un día más y que esta pandemia volviera a sacar ventaja.

La ceremonia fue similar a todas, pero sin la novia. Andrés se acercó junto a las dos testigos y tuvo, igualmente, que responder la pregunta de rigor: "¿Aceptás por esposa?" Desde la pantalla del teléfono se veía a Agustina, desde Japón, con 12 horas de diferencia. Y a la expectativa de una respuesta conocida, pero esperada.

Andrés no viajará solo, sino con la perra, Khali. "El trámite para llevar a la perra es el más largo, por todos los requisito se piden en Japón. Pero calculamos que voy a estar viajando en junio o julio, aunque no hay certeza de que Japón tenga las fronteras abiertas", agrega.

Él trabaja como administrativo en una empresa de seguridad y ya empezó a estudiar japonés porque el idioma es la principal barrera a la hora de conseguir un trabajo. Pero está dispuesto a trabajar de lo que sea. Porque de eso también se trata el amor, de acompañar.

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