A 121 años de Villa Hipódromo: el barrio que lleva la esencia del Lomas Jockey Club
HISTORIA PURA. La zona nació y creció de la mano con el espacio hípico que cautivó a los vecinos a principios del siglo XX.
Cada 4 de abril, Villa Hipódromo está de festejo. En esta ocasión celebra sus primeros 121 años de vida, en coincidencia con la instalación del Lomas Jockey Club, un espacio que supo revolucionar al distrito a principios del siglo XX. Los hermanos Jorge y Miguel Trujillo dialogaron con La Unión y contaron que la casa donde viven actualmente supo ser un stud, un espacio dedicado al cuidado de los caballos de carrera que se lucían en el hipódromo, además de detallar el avance del barrio con el paso del tiempo.
Los vecinos Jorge Trujillo (78) y Miguel Trujillo (82) viven en una vivienda familiar situada la calle Amero donde, hace ya más de 100 años, funcionaba un stud (lugar en el que se crían y cuidan caballos, especialmente los destinados a las carreras). "Esta casa estuvo habitada primeramente por mis abuelos. Cuando ellos llegaron, el stud ya estaba funcionando", indicó Jorge, dejando en claro que en las inmediaciones de su hogar y en las cercanías al Hospital Gandulfo se encontraba el Lomas Jockey Club, inaugurado en 1904.
"El stud contaba con una planta baja hecha de madera, con paredes de barro que servían como divisores. En la planta alta había una especie de altillo donde se guardaba el alimento de los caballos, como las pasturas y la avena", reveló Miguel, que rápidamente acotó: "Este espacio estaba pegado a la casa de unos compositores, personas que se dedicaban y se encargaban de la puesta a punto de los caballos para las carreras".
El Lomas Jockey Club abarcaba un perímetro que se formaba entre las calles Sarandí, Cerrito, hasta Tercera Arenales (hoy Francisco Amero), General Hornos, siguiendo la curva de la pista hasta Viamonte para terminar en Balcarce. Fue tan importante su estadía en el lugar que la zona se sigue llamando Villa Hipódromo.
Tras seis años en la zona, el Lomas Jockey Club se mudó a Longchamps, pero en 1913 sufrió un incendio que destruyó el espacio por completo. Luego de cobrar el seguro, el hipódromo le alquiló las tierras al doctor Domingo Cabred y en 1914 se instaló en Temperley, con su entrada principal en la Avenida Eva Perón (ex Pasco) y Almirante Brown: allí se mantuvo activo hasta su cierre definitivo, en 1927.
El hogar en el que hoy viven Jorge y Miguel fue uno de los tantos que surgieron luego de la subdivisión de decenas de quintas que existían por Temperley. "La mayoría de los lotes de fueron comprados a través de inmigrantes españoles, mediante una comunicación con compatriotas que ya estaban instalados por estos lados", señaló Jorge, que dedicó su vida a ser carnicero.
"Nosotros no habíamos nacido, pero durante las primeras décadas del siglo XX el barrio comenzó una transformación. Con el cierre definitivo del hipódromo, solo quedaban los studs sin animales que empezaron a utilizarse como viviendas, como fue en nuestro caso", señalaron los hermanos, con orgullo.
Nosotros no habíamos nacido, pero durante las primeras décadas del siglo XX el barrio comenzó una transformación. Con el cierre definitivo del hipódromo, solo quedaban los studs sin animales que empezaron a utilizarse como viviendas, como fue en nuestro caso.
"Si las paredes pudieran hablar, contarían muchas cosas ya que ellas fueron parte de la historia del Lomas Jockey Club y, por supuesto, del surgimiento de Villa Hipódromo", concluyeron.