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"Quiero irme de mi casa, y saber que voy a volver sana y salva"

RECLAMO. La joven de 19 años que denunció haber sido violada por dos jóvenes en San José escribió un emotivo posteo tras la masiva marcha que se realizó ayer.

"Quiero justicia. Quiero que nos respeten. Quiero que nuestras hermanas, primas, hijas, madres puedan caminar tranquilas. Quiero la libertad de la mujer. Quiero irme de mi casa a las 12 del mediodía o a las 4 de la madrugada y saber que voy a volver sana, salva y respetada."

Quien escribe estas líneas, en una especie de grito contenido, en su cuenta personal de Instagram es C.Z, la chica de 19 años que el fin de semana pasada vivió un infierno en una casa San José. Según relató, dos jóvenes la violaron a pesar de sus ruegos y de sus forcejeos.

Como pudo, con las heridas aún a flor de piel, la adolescente juntó fuerzas salió a denunciarlos. Primero a través de sus redes sociales, y después acompañada por sus familiares y amigas en dos marchas que encabezó, una este martes y otra este sábado hasta la casa de sus atacantes.

Después de la multitudinaria la movilización que se organizó ayer por las calles de San José, la adolescente escribió un emotivo posteo en señal de agradecimiento a quienes estuvieron a su lado: "Las admiro, las abrazo. Esta es nuestra lucha, la lucha de todas", reza el texto.

"Sé que no podemos cambiar lo que nos pasó, pero podemos construir un futuro donde ninguna más pase por lo mismo", sigue el posteo de pocas líneas, pero que muestra los sentimientos encontrados que hoy tiene C.Z.

"Quiero que hablen las que no se animan, que sepan que siempre van a estar las pibas, siempre les vamos a creer (...) Quiero que entiendan que no es no. Quiero y les prometo que vamos a lograrlo. Transformamos nuestro dolor en lucha. Ni una menos. Ni una más violada, abusada, acosada, humillada, maltratada. Nunca más tendrán la comodidad de nuestro silencio", cerró.

UN INFIERNO DE MADRUGADA

La adolescente denunció que el domingo 1 de noviembre fue violada por dos hombres en una vivienda de la calle El Zorzal al 2900. A uno de ellos lo conocía del gimnasio. El sábado la joven se había juntado con unos amigos y Agustín T. le escribió. Como le insistió, ella aceptó.

El chico pasó a buscarla y fueron a dar una vuelta. Según contó C.Z., su atacante le dijo que iban a buscar a unas amigas, pero en un momento, en pleno camino, cambió repentinamente de plan.

"Quiso dejar a su amigo (que estaba en otro auto que iba atrás de ellos) esperando a las chicas y que nosotros nos cambiáramos al auto de Sergio. Nos pasamos de coche y ahí dijo que lo mejor era que nos fuéramos a lo de Sergio hasta que llegaran los demás", recuerda.

Estábamos escuchando música y en un momento los dos se me empezaron a acercar. Les dije que no quería, pero no me hicieron caso

Así fue que llegaron hasta la casa de Sergio O., ubicada en El Zorzal. "Estábamos escuchando música y en un momento los dos se me empezaron a acercar. Les dije que no quería, pero no me hicieron caso. Les pedí por favor que pararan y no les importó", relató la joven.

"Agustín me empieza a besar y a los segundos se me acerca Sergio, y los dos me empiezan a besar y a manosear. Me empujan, me empiezan a sacar la ropa y comenzó todo. Me obligaron a tener relaciones sexuales con ellos sin mi consentimiento, no me dejaron salir del lugar. Mientras uno me violaba, el otro esperaba su turno", contó.

C.Z. pudo zafarse cuando un familiar de Sergio tocó la puerta para pedirle unas llaves. La chica aprovechó ese momento para vestirse y escaparse. "Yo lloraba y temblaba. Mis abusadores ofrecieron llevarme hasta mi casa. Les dije que no y me fui a la esquina. Eran las 6 de la mañana", relató.

Todavía en shock logró pedir ayuda. "Le escribí a una amiga para que viniera a buscarme. Llegó en moto con el resto del grupo. Me vieron el cuello lastimado. Empezaron a preguntarme qué me había pasado, qué me habían hecho. Yo estaba bloqueada, no podía responder", recordó.

Caminaron media cuadra hasta la casa en la que sucedió todo y tocaron la puerta en busca de explicaciones. "Sergio abrió y culpó a Agustín. Yo seguía llorando sin parar, no me salían las palabras. Entonces lo subieron a Sergio a una de las motos y nos fuimos todos a buscar a Agustín", agregó.

Agustín nunca salió de su casa, pero ya en ese lugar, C.Z. pudo decirle a sus amigos que Sergio también había abusado de ella: "Mis amigos volvieron a subir a Sergio a la moto y nos llevaron a los dos a la Comisaría 6° de San José, en Temperley".

Sergio quedó demorado en el momento y, a las pocas horas, detuvieron a Agustín. Ella pudo hacer la denuncia y fue trasladada a Lanús, donde le realizaron la pericia médica.

La fiscal María Delia Recalde, de la Unidad Funcional de Instrucción N° 9 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, a cargo de la causa, imputó a los dos jóvenes por el delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado por ser los autores dos personas".

Tras conocerse el caso, aparecieron otras víctimas. "Dos chicas más se acercaron a la comisaría para denunciar que uno de los detenidos hizo lo mismo con ellas", contó Griselda, la madre de C.Z. Por eso, el pedido de Justicia se hizo cada vez más grande. "Queremos que esto no le pase a ninguna más", cerró.

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