domingo 04 de enero de 2026
Orgullo local.

Empezó cantando en la cancha de Los Andes y llegó a codearse con la elite del tango

Rubén Améndola era un nene, el Gallardón aún no existía, pero ya estaba cantando tango. La vida lo llevó hasta figuras como Alfredo De Angelis y Julio De Caro.

El lomense Rubén Améndola, hincha de Los Andes y amante del tango, a sus 77 años sigue cantando como el primer día. En otro 11 de diciembre, cuando se celebra el Día Nacional del Tango, su historia toma otro color, al calor de las anécdotas de los momentos compartidos con grandes figuras del género, como Alfredo De Angelis o Julio De Caro.

"El tango es patrimonio del mundo. En Argentina lamentablemente se ignora, pero hay mucho talento joven que le gusta este género. No sólo para bailarlo, sino también para cantarlo y eso me motiva a seguir", empezó a relatar Rubén sobre lo que siente en su cuerpo cada vez que escucha la palabra "tango".

Una vida marcada por el tango

Rubén es una de esas personas que fue tocada por la varita mágica. Tal es así que tiene como una de sus anécdotas más destacadas haber podido cantar con el banfileño Alfredo De Angelis, catalogado como uno de los grandes representantes de la época de oro del tango: "Silvio Soldán había inaugurado el programa 'Soldán esquina tango' en el Teatro Nacional y tocó el bandoneonista Carlos Galván, conocido mío, que luego me llamó por teléfono y me preguntó si quería cantar con De Angelis, pensé que era una broma".

Inmediatamente relató: "Querían que vaya ese mismo día, pero yo tenía una imprenta y no podía escaparme. El encuentro se dio a los días, fuimos al departamento de Alfredo y me tomaron la prueba. Pasado un tiempo, De Angelis me dijo que debutaba con él en la localidad de Cabildo y luego en El Viejo Almacén, fue algo hermoso".

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Améndola recuerda todos sus años de tango.

Améndola recuerda todos sus años de tango.

"Haber cantado con Alfredo fue un orgullo porque, de chico, lo escuchaba todos los días y era como un ritual, ya que mis padres eran muy tangueros", acotó el lomense, que sostuvo que ese acontecimiento fue algo que no se lo va a olvidar más en su vida, sobre todo porque ambos eran de Lomas.

Haber cantado con Alfredo fue un orgullo porque, de chico, lo escuchaba todos los días y era como un ritual, ya que mis padres eran muy tangueros. Haber cantado con Alfredo fue un orgullo porque, de chico, lo escuchaba todos los días y era como un ritual, ya que mis padres eran muy tangueros.

Los Andes y sus primeros cantos

Fanático de Los Andes, Améndola admitió haberse criado donde está la cancha del club: "En ese lugar se reunía gente mayor, yo tenía 10 años y me hacían cantar tango. Me gustó toda la vida".

El Día Nacional del Tango se instituyó con el objetivo de conmemorar el nacimiento del cantante Carlos Gardel y del director de orquesta Julio De Caro, que justamente fue maestro de Rubén entre 1966 y 1969. "Él ya no quería tener más alumnos y le pedí que me escuche. Verlo ya me pareció imponente, hacer un dúo con él, inolvidable. Ese día también me escuchó Sebastián Piana, que estaba en la casa y yo no lo había reconocido, quien le recomendó a Julio que me acepte como alumno", agregó.

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Rubén Améndola canta tangos desde pequeño, donde hoy está emplazada la cancha de Los Andes.

Rubén Améndola canta tangos desde pequeño, donde hoy está emplazada la cancha de Los Andes.

De Caro ya no quería tener más alumnos y le pedí que me escuche. Verlo ya me pareció imponente, hacer un dúo con él, inolvidable. Ese día también me escuchó Sebastián Piana, que estaba en la casa y yo no lo había reconocido, quien le recomendó a Julio que me acepte como alumno.

"Cuando yo note que ya no puedo llegar a un registro vocal, entonces será momento de dejar. Mientras tanto voy a seguir cantando y hacer lo que a mí tanto me gusta porque es mi vocación", cerró Rubén.

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