Julia practica en el Defensores de Banfield y con el club cerrado por la pandemia, Gabriel se las ingenió para armarle dos barras de equilibrio y una viga para que ella pueda seguir con su pasión, a pesar en esta cuarentena. A las otras nenas del equipo, les construyó barras portátiles.
Gabriel y Julia, en la barra de equilibrio creada en esta cuarentena.

En tiempo de cuarentena y con los clubes cerrados por la pandemia del Coronavirus, la posibilidad de tener en la casa los elementos necesarios para desarrollar una determinada disciplina es el sueño que tiene cualquier deportista, sin importar la edad. Y ése es el deseo que Gabriel, un vecino de Lanús, le cumplió a su hija Julia, que practica gimnasia artística en el club Defensores de Banfield, al construirle diferentes artefactos para que los pueda usar en sus clases que realiza de manera virtual por videollamada.

Con ingenio y creatividad, Gabriel sacó a relucir sus dotes con la soldadora y le construyó dos barras de equilibrio, una portátil y otra fija, y una viga para que Julia, de 8 años, pueda entrenar durante la cuarentena. Y con ese mismo amor y un gran sentido de solidaridad, este papá fue por más y construyó 13 barras de equilibrio portátiles para que las compañeras de Julia puedan entrenar de la misma manera durante sus encuentros virtuales. Y todas serán donadas al Defe una vez que termine la cuarentena.

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Julia, de 8 años, disfruta todos los días de lo que construyó su papá.

“Hace un rato que veníamos con la intención de hacerlo y con el tema de la cuarentena, me animé y le construí distintos aparatos para que los pueda usar. Y cuando ella los empezó a utilizar en los entrenamientos que hace por Zoom, sus compañeras le decían ‘que lindo’ y ahí, con Julia y mi mujer Mara, no lo dudamos y me puse a construir 13 más de las portátiles para que ellas también los puedan usar. Yo los armé y Julia y Mara los pintaron, todo en familia”, remarcó Gabriel en diálogo con La Unión.

Así, de esta manera, Gabriel no sólo le dio una gran alegría a uno de sus dos hijos (también tiene a Alejo que vive en la Costa), sino que a todas las chicas que comparten los entrenamientos con Julia. Y eso lo llena de felicidad. No sólo por lo que construyó, sino por el valor que tiene para las nenas.  “Lo más lindo es construir cosas para ser usadas, y más si son las para la nenas, eso no tiene precio”, comentó, feliz y emocionado. “Fue un obsequio, un mino, que le quisimos dar en este momento”, agregó.

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Este papá del Defensores de Banfield recibió la colaboración de todos sus pares, que lo quisieron ayudar en todo lo que sea posible, desde que se embarcó en este proyecto. Sin embargo, como tenía todos los elementos en casa, como los fierros y las pinturas, no hizo falta.  “Siempre que se pueda ayudar al club, se hace. Siempre hay que ser un poco solidario”, remarcó Gabriel.

“Se hizo un lindo grupo de padres, en la que todos estamos para ayudarnos en lo que sea necesario, y eso es muy lindo. Todos están dispuestos a colaborar. Y el club también. Nos dieron colchones y colchonetas, se brindaron al 100%, y eso es lo más lindo del Defe. Eso nos hace querer ayudar siempre”, comentó Gabriel.

Hoy, gracias a la inventiva de este hombre nacido en Zubiaurre (a 80 kilómetros de Tres Arroyos) y que durante muchos años vivió en Banfield, el grupo de chicas que integran el equipo de gimnasia artística del Defensores de Banfield  disfrutan de sus entrenamientos de la mejor manera, con su respectivos elementos, en medio de esta cuarentena. Y eso llena de felicidad a todos.