River sumó en La Paternal ante el Bicho (1-1), pero otra vez no convenció desde lo futbolístico. Damián Batallini abrió el marcador y Jorge Carrascal lo empató cerca del final. Ahora, el equipo de Gallardo pone el poco en Cruzeiro por la Libertadores.
El pibe Rollheiser se lleva la pelota frente a Batallini y Gómez.

River imaginó otro tipo de debut en la Superliga. El Diego Armando Maradona es un estadio complicado, no por sus pequeñas dimensiones, sino porque Argentinos se agranda, se siente que puede ser más que el rival. El Millonario no tuvo una buana noche en La Paternal, lo perdía por una carambola, estaba desorientado, pero desde el banco encontró las reservas para al menos llevarse un punto y esperar confiado el choque con Cruzeiro en el Mineirao de Belo Horizonte por la revancha de los octavos de final de la Copa Libertadores.

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El buen Bicho de Dabove, que no tiene figuras rutilantes pero que exprime hasta la última gota de sudor, se convirtió en un duro escolllo para los hombres de Marcelo Gallardo. Más armado y compensado en la zona media, el local pisaba cada vez más el área de Armani, pero no encontraba el arco. Hasta que a Batallini le quedó una pelota perdida y favorecido por un desvío en Matías Suárez abrió el marcador en La Paternal.

Argentinos descansó en el trabajo de Silva aguatando todas las pelota y realizó un gran esfuerzo colectivo para neutralizar y presionar la salida. Pero la visita no estaba dispuesta a irse sin nada. Gallardo sacó a Pratto (sigue sumando minutos para la Copa) Rollheiser, de buen partido dentro de la mediocridad de su equipo para darle vuelo a Borré y Ferreira.

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Pudo Argentinos bajarle la persiana al partido, pero Santiago Silva le dio mordido y desviado de frente a Armani, que venía a contramano de la jugada. Y eso, ante River, es otorgar mucho. Porque el Millonario, sin jugar bien, pudo armar una jugada con Borré por derecha, centro al medio y aparición de su compatriota Carrascal para ganarle a Torrén y tocar al gol.

En el tramo final, y con el lógico cansancio del local, River jugó sus últimas fichas, pero Matías Suárez no estuvo preciso ni fino en las decisiones finales. En el balance, Argentinos mereció algo más ante un River que desde el juego no reponde, pero lo ayudan los resultados.