Los vagones fueron comprados a Madrid durante la administración macrista. Tienen entre 35 y 40 años y contienen amianto, un elemento cancerígeno. En España hace años que ya se sacaron de circulación.

Los vagones fueron comprados en 2011 por la gestión macrista.

En 2011, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, conducido en aquél entonces por el hoy presidente Mauricio Macri, compró varios vagones para la línea B de subterráneos que fueron sacados de circulación por contener amianto, un material considerado cancerígeno.

Los vagones tienen entre 35 y 40 años y funcionaban antiguamente en el servicio de Madrid. En España ya no circulan y las unidades son utilizadas para pruebas con explosivos.

El Gobierno español admitió que esos modelos de vagones que adquirió la Ciudad de Buenos Aires hace siete años tienen amianto. "Se trata de los modelos (CAF serie) 5.000 y 2.000, de entre 35 y 40 años, de las líneas 1, 6 y 9", explicaron en los periódicos El País y El Mundo, donde además alertaron sobre los problemas que puede conllevar a quienes lo manipulan

Si bien no afecta directamente a los usuarios, “quienes sí tienen que tener cuidado son los encargados del mantenimiento de los trenes", sostuvieron desde el Estado español. A fines del año pasado la empresa Metro Madrid reconoció "el único caso de enfermedad laboral de su historia", un empleado al que debieron subsidiar por Asbestosis, un tipo de cáncer causado por la inhalación de polvo de asbesto. El material está prohibido desde 2001.

"Cuando ha habido exposición al amianto los daños se manifiestan entre 20 o 30 años después", explicaron desde Metro Madrid. La pieza peligrosa de los subtes es “un pequeño componente eléctrico que está recubierto de amianto".

Ante este panorama,  "como medida preventiva, Sbase y Metrovías sacaron de circulación las tres formaciones CAF 5000 que circulaban en la Línea B", informaron desde la sociedad estatal Subterráneos de Buenos Aires.

En este sentido, desde Sbase exigieron "al metro español que confirme la presencia de este mineral en las formaciones compradas en 2011 para hacer frente a la extensión de la línea (B), las necesidades de renovar el material rodante y la mejora de la frecuencia".

Para evitar el pánico, aclararon que "este componente no representa riesgo para los pasajeros ni para los operarios si no es manipulado" y que la frecuencia de la B "no se verá afectada" ya que son sólo tres formaciones de las 27 que hacen el recorrido normalmente.

 

LA RESPUESTA DEL SINDICATO.

Los metrodelegados realizaron las denuncias ante  Metrovías y SBASE. "Estas son las consecuencias de realizar negociados con municipios amigos por el mismo valor que una formación nueva: coches que fallan continuamente con materiales cancerígenos que ponen en grave peligro a toda persona que viaje o trabaje con ese subte", alertaron los gremialistas.