El deporte más popular 

DE PUÑO Y LETRA. Durante más de una década, el turf fue el deporte rey en Lomas. ¿Qué lo llevó a caerse tan rápidamente?

Momentos. De eso se trata la vida. De disfrutarlos y aprovecharlos al máximo. En este nuevo encierro por la pandemia, con Elvis, mi hijo, tratamos de compartir la mayor cantidad de momentos juntos jugando al ajedrez. Cada partida es única e irrepetible. No importa la hora ni el lugar. En ese momento nos olvidamos de todo y nos conectamos con el juego que tanto nos apasiona. 

Aunque no parezca, el Comité Olímpico Internacional considera al ajedrez un deporte. Es cierto, quizás en este momento histórico y en este lugar del mundo no sea el más popular, pero estoy seguro de que nunca dejará de jugarse. Otros deportes, sin embargo, no corrieron con la misma suerte: perdieron seguidores y pasaron a ser actividades casi marginales. 

Está claro que aquí, en nuestro barrio, como en toda la Argentina, el fútbol es pasión de multitudes. Básquet, tenis, vóley, rugby y hockey son los que le siguen en popularidad. Y a decir verdad, hoy parece improbable que otra actividad destrone a la pelota en el corto plazo. 

Pero, ¿qué pasa si en vez de proyectar a futuro miramos por el espejo retrovisor? Las cosas cambian. Y mucho. Hace un siglo, el fenómeno de masas por excelencia era el turf. Sí, las carreras de caballos. Cien años atrás, semana a semana, los lomenses llenaban los imponentes hipódromos que había en nuestro barrio para disfrutar de apasionantes jornadas al aire libre. 

Cien años atrás, semana a semana, los lomenses llenaban los imponentes hipódromos que había en nuestro barrio para disfrutar de apasionantes jornadas al aire libre. 

La historia de la hípica en nuestro distrito nació en 1904, con la fundación en la zona este del Lomas Jockey Club, que abarcaba un perímetro comprendido entre las calles Sarandí, Cerrito hasta Tercera Arenales (hoy Francisco Amero), general Hornos, siguiendo la curva de la pista hasta Viamonte para terminar en Balcarce. Siete años después, aquel primer predio fue trasladado a Longchamps, donde funcionó por unos años hasta que un incendio lo destruyó por completo. Los lomenses, desesperados por ver carreras cerca de su casa, ejercieron tanta presión que en 1914 se inauguró entonces un nuevo hipódromo, en Temperley: lo hicieron en la quinta que pertenecía al doctor Domingo Cabred y la entrada principal del lugar estaba en la esquina de la actual avenida Eva Perón (ex Pasco) y Almirante Brown. 

El flamante hipódromo fue un éxito inmediato. Gracias a su buena ubicación y sus novedosas instalaciones, el mismo recibió a muchos visitantes de Capital Federal y en poco tiempo llegó a superar en recaudación al famoso hipódromo de La Plata, que aún sigue en funcionamiento. El lugar generó también un gran movimiento económico para la zona. Así, durante más de una década, la hípica fue el deporte rey en Lomas de Zamora.  

Sin embargo, el crecimiento del fútbol como fenómeno de masas, los evidentes arreglos de carreras y la pérdida de apoyo político fueron claves para su rápida caída. Finalmente, el 27 de mayo de 1927, una ley provincial lo clausuró para siempre.

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