Volver a ser el de antes 

DE PUÑO Y LETRA. Sé qué soy la misma persona, pero ahora mis prioridades son diferentes. Tengo que volver a ser el de antes. Y sin dudas que voy a volver, pero antes tengo que aprender nuevamente a respirar.

Hola, vecinos y amigos queridos de La Unión. Esta semana quería compartirles mi felicidad. ¡Ya estoy en casa! Sí, acá, en Banfield. Cuánto lo extrañaba... aunque en realidad, del barrio nunca me fui, porque los 21 días que estuve internado los pasé acá cerquita, en el sanatorio Juncal de Temperley. 

Les cuento que les escribo mientras tomo mate en el fondo de mi casa, con los pies en el pasto, empezando la recuperación después de luchar tres semanas contra el covid. El finde pasado recibí el alta definitiva y pude volver a casa. Estoy tomándome todo con mucha más calma. Haciendo los ejercicios, cumpliendo a rajatabla con el tratamiento y las indicaciones de los médicos.  

Sé qué soy la misma persona, pero ahora mis prioridades son diferentes. Tengo que volver a ser el de antes. Y sin dudas que voy a volver, pero antes tengo que aprender nuevamente a respirar. Todavía sufro una neumonía grave. Pero estando en casa, acompañado por la familia, el camino hacia el alta definitiva ya no se hace tan cuesta arriba. 

Los médicos me dicen que haga lo que me pida el cuerpo. ¿Dormir? Todo lo que tenga ganas. Eso sí, todos los días tengo que hacer una caminata de cinco minutos para tomar aire y volver a acostumbrar a mis pulmones. También hacer ejercicios para recuperar la musculatura que perdí después de pasar tanto tiempo acostado. Y tomar algunos medicamentos, claro. Siempre todo muy bien controlado por los mejores profesionales. Sin apuro. Con perseverancia. Con el optimismo que siempre pregono. De a poco voy saliendo de la pesadilla. 

No quería dejar pasar la oportunidad para agradecerles. Gracias de corazón a todos por la buena onda, por la generosidad, por preguntar, preocuparse, por rezar, orar o simplemente pedir al universo por mi recuperación. En las redes, en la calle. El cariño llega, y ayuda de verdad. 

Gracias también al municipio de Lomas de Zamora y a todo el personal médico sanitario del Sanatorio Juncal de Temperley, que tan atento siguió mi enfermedad. Médicos, enfermeros, camilleros, personal de limpieza. Todos ellos pusieron ese enorme granito de pasión y amor por lo que hacen que me ayudó a volver a respirar.  

Y gracias a mis amigos y mi familia. Nunca voy a olvidar los abrazos interminables después de estar tanto tiempo alejados. Para despedirme les quiero compartir un texto que alguien me mandó. Es de Haruki Murakami y dice así: 

"Y una vez que la tormenta termine, no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro de si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa sí es segura: cuando salgas de esa tormenta no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata esta tormenta". 

Gracias, otra vez, de corazón. Y hasta la semana que viene, como siempre. Te lo quería contar... 

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