"Pagos de Areco", el museo lomense que maravilla con sus piezas antiguas

TRADICIÓN. Después de 40 años de recolectar objetos añejos, Juan Carlos Favilli creó un espacio en el que "nada se vende, pero todo se admira".

Juan Carlos Favilli es un vecino de Villa Galicia que es un amante del campo y de San Antonio de Areco, a quien se le ocurrió readaptar su local de fabricación y venta de parrillas y discos de arado para convertirlo en un verdadero museo tradicionalista, con el objetivo de atesorar miles de objetos antiguos para el deleite de los vecinos. "Todo lo que haya sido habitué de una casa, está acá adentro", reveló e invitó a los lomenses a recorrer el espacio ubicado en Temperley.

"Desde chico siempre me gustó juntar objetos viejos, esos que parecen que no tienen valor monetario. Después de 40 años, logré armar una especie de museo donde no se vende nada, pero sí se admira todo", fue la primera frase de Juan Carlos Favilli, un apasionado por la tradición argentina (fanático del folklore) y que aporta su granito de arena para conservar valores y recuerdos gracias a diferentes objetos.

Desde chico siempre me gustó juntar objetos viejos, esos que parecen que no tienen valor monetario. Después de 40 años, logré armar una especie de museo donde no se vende nada, pero sí se admira todo.

El museo se llama "Pagos de Areco", debido al fanatismo por el campo y por el cariño por dicha localidad. En el espacio, situado en Cerrito, se puede encontrar "de todo", según el propio Juan Carlos, ya que no está apuntado a solamente exponer algunas piezas en particular. Objetos de gastronomía, carpintería, perfumería, monedas y billetes, utensilios y radios de madera son algunas particularidades con la que cuenta. "Todo lo que haya sido habitué en una casa, está acá adentro", resumió Favilli, que perdió la cuenta de la cantidad de piezas que atesora, pero admitió que tiene "cerca de 2.300 monedas, desde 1800 en adelante".

Todo lo que haya sido habitué en una casa, está acá adentro.

"Todo comenzó como un almacén de campo, comercializaba alpargatas, bombachas, vinos, salamines y quesos, pero después empecé a dedicarme a la fabricación y venta de parrillas y discos de arado", contó Juan Carlos sobre lo que se puede deducir del local si se lo observa por su fachada. Pero al ingresar, los vecinos se encuentran con el museo y con una realidad bien distinta a la de la primera impresión.

En la entrada del negocio hay una colección de calentadores, quemadores y estufas, ventiladores y tanto sifones como botellas antiguas. Si se recorre por el interior, los vecinos pueden encontrarse desde lámparas y arañas de techo hasta televisores. "A la gente grande le gusta más que a los jóvenes. Muchos recuerdos reviven al ver cada uno de los objetos", dijo Favilli cuando observa a un abuelo contarle a su hijo o a su nieto alguna situación familiar de su infancia o su adolescencia.

En la entrada del negocio hay una colección de calentadores, quemadores y estufas, ventiladores y tanto sifones como botellas antiguas. Si se recorre por el interior, los vecinos pueden encontrarse desde lámparas y arañas de techo hasta televisores.

Juan Carlos contó una curiosidad que ha vivido gracias al museo: "Varias parejas que se están por casar vienen a sacarse fotos y hasta se visten para la ocasión, de forma antigua".

A doce cuadras de la estación de Lomas y a diez de la calle Pasco, "Pagos de Areco" está abierto los días de semana de 14 a 19 y los sábados de 10 a 19, a la espera de que potenciales clientes o vecinos interesados en la tradición se tomen un tiempo para observar y recorrer un espacio en el que parece que se detuvo el tiempo.

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