Luego de más de treinta años de historia, “Sancho”, en Maipú al 300, bajó sus cortinas y se generó una profunda consternación entre los vecinos.
La histórica librería en Maipú al 300.

En los últimos días bajó sus cortinas la histórica librería banfileña “Sancho”, ubicada en Maipú al 300. Esto suscitó una profunda consternación entre los vecinos.

Durante los últimos meses, su dueño no pudo recuperarse de la crisis económica que afectó a la industria de los libros y, quienes se acercaron al local, se encontraron con un particular mensaje pegado en su puerta.

“Banfilenses: si hubieran comprado y leído más libros, no votaban esto”. Lapidario.

Esta noticia generó una profunda indignación entre los vecinos que se manifestaron en las redes sociales.

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Tonín Vázquez fue uno de esos clientes «de toda la vida» de la librería. «Hace unos 35 años soy cliente de Sancho Libros de la calle Maipú en Banfield. Un pequeño comercio con un mostrador retráctil sin entrada al público y una amplia vidriera con muchos libros en exposición. En el año 1988 comienza a trabajar un joven (Diego Moya), pariente del dueño que con el tiempo quedó a cargo del comercio».

«Pasaron 30 años, siempre fue Mi librero, cada vez que necesito un ejemplar lo llamo por teléfono y en 24 o 48 horas lo tengo en mi poder, no sé como hace pero es así. Nunca me pidió una seña, nunca un adelanto y eso que he hecho compras grandes. Hace tiempo que no concurro a la Feria del Libro (no soporto la muchedumbre), para qué ir si Mi librero en un abrir y cerrar de ojos me trae todas las novedades que le pida».

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«Hoy Diego tiene dos hijos, uno de 6 y otra de 17 que comienza la Universidad Pública el año que viene. Hace unos días lo llamé para pedir un libro que me recomendaron. Esto fue el lunes 17 de diciembre, el miércoles 19 pasé a retirar el libro, nos saludamos, me lo entrega y me dice que en enero iba a cerrar».

«Mi estupor fue total, no lo podía creer. Me cuenta que el año pasado trabajó para los gastos y que la situación era insostenible. Hace unas horas fui a retirar una última compra y a despedirme, fue muy pero muy triste. Gracias por todo Diego Moya, Mi librero».